Jesus Reina
Poeta asiduo al portal
Son las 12:00, la luna permea el cielo con el sol de su magnificencia. Mientras, otras partículas albas tímidamente argumentan la penumbra del astro rey vislumbrada desde el vidrio empañado de mi habitación, que entre el termostato, tributo del sustantivo de mi localidad "la Entrada" y los alisios del aire acondicionado borronean las figuras exteriores. Pero hay algo que no está bien, a pesar de la física hecha fenómeno, mi visión siempre se ha bilocado a mis globos, enfatiza colores, define forma, dimensión dentro de la lobreguez. Cosas que extrañamente nadie más puede definir. Es raro. Si es tan fácil dilucidar esos detalles. Y aún más, bajo la oscuridad total que agudiza mi sentido timonel. Además, esta noche no puedo dormir, estoy extremadamente nervioso, estoy muy nervioso. Veo la luna, intenta gritar. Quiere decirme algo...
La instancia noctambula insemina la horda psicodélica de zumbidos, vibraciones y demás onomatopeyas. Parecieran estar dentro de la habitación o yo afuera; inclusive, análogamente. Puertas, ventilaciones, y demás recodos lacrados. Pero aun así, detallo con exactitud grillos, búhos, gatos ¡son desesperantes!
A medida que la cornucopia llena, infecta el éter vuelto linaje, reverdece los síntomas de cada traslación: Duelen mis encías, mi piel trigueña comienza a lividecer, mis ojos cafés se pierden al encéfalo y la negrura los besa terminando su listeza. Comienzo a perder el sentido a conciencia, ya no controlo mi sensatez, muero para vivir. El efecto mefistofélico de sus besos a mi cuello en el sueño del amor eterno, en la manifestación de entregar total hecha sangre, da sus frutos anuales.
Nuestra boda de sangre.
Tengo sed. Mucha sed. He bebido las nueve botellas de agua y no sacia. El algia en mis cuatro caninos termina la metamórfica maldición ¿del amor? ¿Eterno? ¿Dónde está? ¡G...! Vuelvo a tomar sentido de mis cuerdas vocales.
-Tengo sed, tenemos que salir.
-¡No, no! ¡Cállate!
-¡Déjame en paz!
-no puedes negar tu regalo
-La necesitas, jajajajaja.
Aquí estoy, aquí estoy. ¿Dónde quedamos? ¡Ah, sí! No recuerdo muy bien pero ahora estoy... Un momento ¿dónde estoy? Esta no es mi habitación, y ese olor, se parece a... Y allí estaba, dormida, ante esos ojos de orco, por un momento creí sentir el palpitar de mis venas fúnebres y allí; el cabrito novia de la pantera. No podía acreditar mis lágrimas a la tristeza o alegría de los lunares de sus hombros, ni el calor de mi piel ártica a su rostro acerbal a mi ¿Corazón?
-Ya viste su cuello, coronarias, aorta, ¡que delicia!
-¡Cállate! No podría hacerle daño jamás, pero la tentación es...
-Eso es, jajaja, ¡vamos! Sabes lo que quieres, tú no le importas ya.
Y así, carnalmente adjudiqué su resistencia, paulatinamente sucumbió a la bestia. Poco a poco, nos aproximábamos a ella. Tengo que admitir que su alma, perdía lustre con cada paso. Había pasado tanto tiempo, y aun así la recordaba, era como el cerrojo entre mi reinado y su voluntad, después de no poder ser, de tanto cavilar, de sentir el dolor equivocado. Seguía ahí, amándola como si la hubiera visto por primera vez.
- ¡Espera! ¿¡Qué haces!? ¡No!
- ¡No!
6:15 am, mi alcoba íntegra, incorrupta luego de mi cumpleaños. La tez asintomática, mis encías sangran, pero no es nada. La migraña seduce el analgésico del buró, antes que dormir, pareciera resaca. Sólo percibo la higiene espuria de los "dulces sueños". Tal vez una pesadilla. Ella estaba en mi sueño, dedico un honor a los sentires y levanto sábanas
¡Y toda esta...!
"Inspirado en la prosa vampiros latinoamericanos de Delmi"
La instancia noctambula insemina la horda psicodélica de zumbidos, vibraciones y demás onomatopeyas. Parecieran estar dentro de la habitación o yo afuera; inclusive, análogamente. Puertas, ventilaciones, y demás recodos lacrados. Pero aun así, detallo con exactitud grillos, búhos, gatos ¡son desesperantes!
A medida que la cornucopia llena, infecta el éter vuelto linaje, reverdece los síntomas de cada traslación: Duelen mis encías, mi piel trigueña comienza a lividecer, mis ojos cafés se pierden al encéfalo y la negrura los besa terminando su listeza. Comienzo a perder el sentido a conciencia, ya no controlo mi sensatez, muero para vivir. El efecto mefistofélico de sus besos a mi cuello en el sueño del amor eterno, en la manifestación de entregar total hecha sangre, da sus frutos anuales.
Nuestra boda de sangre.
Tengo sed. Mucha sed. He bebido las nueve botellas de agua y no sacia. El algia en mis cuatro caninos termina la metamórfica maldición ¿del amor? ¿Eterno? ¿Dónde está? ¡G...! Vuelvo a tomar sentido de mis cuerdas vocales.
-Tengo sed, tenemos que salir.
-¡No, no! ¡Cállate!
-¡Déjame en paz!
-no puedes negar tu regalo
-La necesitas, jajajajaja.
Aquí estoy, aquí estoy. ¿Dónde quedamos? ¡Ah, sí! No recuerdo muy bien pero ahora estoy... Un momento ¿dónde estoy? Esta no es mi habitación, y ese olor, se parece a... Y allí estaba, dormida, ante esos ojos de orco, por un momento creí sentir el palpitar de mis venas fúnebres y allí; el cabrito novia de la pantera. No podía acreditar mis lágrimas a la tristeza o alegría de los lunares de sus hombros, ni el calor de mi piel ártica a su rostro acerbal a mi ¿Corazón?
-Ya viste su cuello, coronarias, aorta, ¡que delicia!
-¡Cállate! No podría hacerle daño jamás, pero la tentación es...
-Eso es, jajaja, ¡vamos! Sabes lo que quieres, tú no le importas ya.
Y así, carnalmente adjudiqué su resistencia, paulatinamente sucumbió a la bestia. Poco a poco, nos aproximábamos a ella. Tengo que admitir que su alma, perdía lustre con cada paso. Había pasado tanto tiempo, y aun así la recordaba, era como el cerrojo entre mi reinado y su voluntad, después de no poder ser, de tanto cavilar, de sentir el dolor equivocado. Seguía ahí, amándola como si la hubiera visto por primera vez.
- ¡Espera! ¿¡Qué haces!? ¡No!
- ¡No!
6:15 am, mi alcoba íntegra, incorrupta luego de mi cumpleaños. La tez asintomática, mis encías sangran, pero no es nada. La migraña seduce el analgésico del buró, antes que dormir, pareciera resaca. Sólo percibo la higiene espuria de los "dulces sueños". Tal vez una pesadilla. Ella estaba en mi sueño, dedico un honor a los sentires y levanto sábanas
¡Y toda esta...!
"Inspirado en la prosa vampiros latinoamericanos de Delmi"
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