Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
al abrir los ojos, la luz de la realidad
oscurece los sueños en donde al fin te tengo,
en donde no existe ni la más pequeña
rendija por donde te salgas, en donde las
yemas del deseo acarician, faltándole al pudor,
los rincones y las líneas de tu cuerpo,
cada mañana, con los ojos cerrados
para que no escapes, abro las ventanas
hasta que me llega claro el aroma de tus labios,
el murmullo de tus besos, el silencio de tu
cuerpo que se me quedó con tu partida,
para continuar entre tus brazos,
un día más, al seguir soñando.
Due. 10/12/19 en una noche, o una tarde, o un amanecer, soñando que te quedabas.
Ver el archivos adjunto 58362
oscurece los sueños en donde al fin te tengo,
en donde no existe ni la más pequeña
rendija por donde te salgas, en donde las
yemas del deseo acarician, faltándole al pudor,
los rincones y las líneas de tu cuerpo,
cada mañana, con los ojos cerrados
para que no escapes, abro las ventanas
hasta que me llega claro el aroma de tus labios,
el murmullo de tus besos, el silencio de tu
cuerpo que se me quedó con tu partida,
para continuar entre tus brazos,
un día más, al seguir soñando.
Due. 10/12/19 en una noche, o una tarde, o un amanecer, soñando que te quedabas.
Ver el archivos adjunto 58362
Archivos adjuntos
Última edición: