Cada poema que te escribo
Cada poema que te escribo
es un abrigo permanente de palabras,
es la visita de mis letras que tú escuchas,
es una vehemencia visible de emociones
que se disuelven en papel impreso.
Es la parte tuya que sale de mi alma
para unirnos en el fondo de unos versos.
Transeúnte entrega hacia el marco
del emblemático lirismo que nos atrapa
y nos perdura en temas y conceptos.
Cada poema mío que fluye por tus ojos,
es una mezcla de caricia y parpadeo,
es mi castellano interior en tus cristales
rozando las células de un sentimiento,
para atravesar algo más que la mirada
con solo ser el acoplamiento de mis dedos.
Juntura de los dos en el mensaje
al tocarnos con la fricción de las ideas
y con el requisito fricativo del dialecto,
que nos hace papel y sangre en ligadura
con la fuerza lingüística de un te quiero.
Cada poema mío, eres tú, tú con mi teclado
creando la captura de ambos, aunque etéreos
hacia el colorido cosmos de la inspiración
que nos mece sin peso en las pestañas
cuando la parte mía se anuda con tu cuerpo,
en el diálogo legítimo de los latidos
que logran cruzar mi vida hacia la tuya,
cuando un poema yo te escribo...,
inevitablemente, al tú leerlo.