Cada uno
Siguiendo un paso de revés
me paré justo en el centro,
la ciudad era otra cosa,
ya no la tenía adentro,
la pausa y la contemplación
todo un mundo en movimiento,
de la raíz a las hojas
el árbol creció de nuevo.
El polvo que acumulaba
desapareció al momento,
el monstruo fue apaciguado
en la noche y en su cielo.
Cuando el ruído es tan intenso
que sientes ser aplastado,
en lugar del movimiento
la quietud y lo contemplado,
cada uno en sí y consigo.
Aunque seas derrotado.
Darío Méndez
Siguiendo un paso de revés
me paré justo en el centro,
la ciudad era otra cosa,
ya no la tenía adentro,
la pausa y la contemplación
todo un mundo en movimiento,
de la raíz a las hojas
el árbol creció de nuevo.
El polvo que acumulaba
desapareció al momento,
el monstruo fue apaciguado
en la noche y en su cielo.
Cuando el ruído es tan intenso
que sientes ser aplastado,
en lugar del movimiento
la quietud y lo contemplado,
cada uno en sí y consigo.
Aunque seas derrotado.
Darío Méndez