Un tipo comun
Poeta fiel al portal
Dragón bicéfalo en pelea continúa
ataques serpentinos
de aquellos próximos vecinos
que en cada cabeza ocultan una hidra.
Cada cerebro conforma una semilla.
Cuellos esconden a otros egoístas hermanos.
Riña eterna, deja a los fraternos regados.
Los núcleos de los inertes al caer al suelo
son bañados en sangre, cual triste consuelo
y así ellos crecen amargados.
En riña mentes incontables
se percatan, rodeadas
de aquellas, sus carnes deleznables
pero en vez de parar piensan
Esos mis parientes...detestables
Y multiplican sus ofensas,
en ritmos incontrolables.
Las semillas de nuevas emociones alimentan
a los que en verdad serían sus padres
que con su morir fermentan
una cadencia hacia lo condenable
Y desde adentro de la bestia
surge una nueva identidad.
Criatura de fuego,
viene a concluir la maldad.
La tierra enardecida
quema los gérmenes
para acabar la inestabilidad.
La guerra entorpecida
de aquellos brutos enemigos
se va frenando
perplejos miran sus ombligos.
Y su origen es común
dice su unidad adyacente
y recuerdan su génesis
queriendo evitar hacerle frente.
Más dentro de sus barrigas hay un nido
y es inevitable
pues aquel animal ya ha nacido.
Y ven la eternidad, su símbolo.
Y ven el infinito, al unísono.
Momento de nula contienda, paz inconciente,
proveniente de su interior un ser, de vida, ferviente.
Y ven en sus entrañas ya ha despertado:
Fénix, el primero
el increado
ataques serpentinos
de aquellos próximos vecinos
que en cada cabeza ocultan una hidra.
Cada cerebro conforma una semilla.
Cuellos esconden a otros egoístas hermanos.
Riña eterna, deja a los fraternos regados.
Los núcleos de los inertes al caer al suelo
son bañados en sangre, cual triste consuelo
y así ellos crecen amargados.
En riña mentes incontables
se percatan, rodeadas
de aquellas, sus carnes deleznables
pero en vez de parar piensan
Esos mis parientes...detestables
Y multiplican sus ofensas,
en ritmos incontrolables.
Las semillas de nuevas emociones alimentan
a los que en verdad serían sus padres
que con su morir fermentan
una cadencia hacia lo condenable
Y desde adentro de la bestia
surge una nueva identidad.
Criatura de fuego,
viene a concluir la maldad.
La tierra enardecida
quema los gérmenes
para acabar la inestabilidad.
La guerra entorpecida
de aquellos brutos enemigos
se va frenando
perplejos miran sus ombligos.
Y su origen es común
dice su unidad adyacente
y recuerdan su génesis
queriendo evitar hacerle frente.
Más dentro de sus barrigas hay un nido
y es inevitable
pues aquel animal ya ha nacido.
Y ven la eternidad, su símbolo.
Y ven el infinito, al unísono.
Momento de nula contienda, paz inconciente,
proveniente de su interior un ser, de vida, ferviente.
Y ven en sus entrañas ya ha despertado:
Fénix, el primero
el increado