Cadenas de libertad
La esfera se ha roto por los cuatro costados,
es hora de cubrir la imagen y que mire hacia otro lado,
perpetuar el duelo que aún me pertenece
y alcanzar la gloria sin puñales en las manos.
El pez maldito que encontré en las profundidades
rompiendo miles de millones de amistades,
nada ahora en mi cerebro alunizado
buceando en la alegría de un desierto devastado.
La brújula que no consulto
no me dice a donde voy,
La fruta de todos los días
desecha en mis manos se arrastra
rogándole a mi cuerpo entero
que prescinda de mi alma.
Entonces solo que la calma
después de esta hermosa tempestad,
atado a cadenas tan suaves
que presagian libertad.
Darío Méndez
La esfera se ha roto por los cuatro costados,
es hora de cubrir la imagen y que mire hacia otro lado,
perpetuar el duelo que aún me pertenece
y alcanzar la gloria sin puñales en las manos.
El pez maldito que encontré en las profundidades
rompiendo miles de millones de amistades,
nada ahora en mi cerebro alunizado
buceando en la alegría de un desierto devastado.
La brújula que no consulto
no me dice a donde voy,
La fruta de todos los días
desecha en mis manos se arrastra
rogándole a mi cuerpo entero
que prescinda de mi alma.
Entonces solo que la calma
después de esta hermosa tempestad,
atado a cadenas tan suaves
que presagian libertad.
Darío Méndez