La casa de las arenas
Poeta recién llegado
Silencio no es vacío,
sino resolución.
Sonríen los espejos:
dientes de mate,
devoción perruna;
las manos como balde
de un aljibe insondable.
Pero ¡no te agobies!
Tengo el alma calibrada,
cual fusil de precisión.
Sólo doy lo que me sobra
—llamémosle limosna—
aunque te parezca un montón.
NATALIA DOÑATE
sino resolución.
Sonríen los espejos:
dientes de mate,
devoción perruna;
las manos como balde
de un aljibe insondable.
Pero ¡no te agobies!
Tengo el alma calibrada,
cual fusil de precisión.
Sólo doy lo que me sobra
—llamémosle limosna—
aunque te parezca un montón.
NATALIA DOÑATE