Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
oscuro sol desde el horizonte se levanta
y la luz bebe mi soledad nocturna...
calladamente caída la piedra de mis ojos
navega el mar de los silencios
buscando la isla desierta...
y en este paisaje matutino
el aire eres tú al que respiro -
el sueño que no consigo
señor de mis anhelos...
eres árbol con raíces en el cielo -
beso, pues, las agujas y descubro el misterio
de sangre que mi sangre reclama...
beso la navaja azul mi delirio -
beso el fuego, prendida de un cirio
beso la arena roja del marte
con alas del mercurio -
una venus rendida...
calladamente voy besando
de tu existir el camino -
siendo gota del agua
sobre la piel dormida
de no sé cuántos otoños...
¡amada piel...! qué triste locura...
que me sientas en tus brazos arder -
¡que goces, que vivas, que seas feliz...!
me reduces a la nada, me aniquilas...
¡en tu mirada lluevo en medio de la tempestad...!
soy tierra de nubes tejida -
soy de tu alma el más fiel reflejo...
y beso tus manos, jamás ingrata -
y tus pies beso, ardiente y callada...
en tu ser eternamente cautiva...
eres mi dueño - tú tienes sobre mí
todo el poder y derecho
señor, mi corazón arrancas de este pecho
que te quiere y te recuerda
que te siente y te ennoblece
que te ama y te agradece
la daga, la espina y la cuerda...
que se funde silenciosamente
con tu fuerte armadura
mientras nos envuelve
la noche más oscura -
y las montañas gimen deseosas
mientras tiemblan las llanuras
sobre las que el sol se monta...
[19/10/2014]