Ermenegildo Tiraboschi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Memorias escurriéndose entre dedos
de ceniza candente observo en ellos.
También veo las cuencas de sus ojos
que un trapo blanco inútilmente esperan
porque ya ni nos da para sudarios.
Solo las voladuras tienen alas,
y solo silba un plomo a paso raudo.
Aquí el alma del trigo en las praderas
se incendia bajo el paso de las botas.
Llega la hora del pan y vemos madres
que fábulas amasan, de esperanza.
Y por harina, polvo de osamentas.
Soy uno de ellos. Viéndolos y viéndome.
de ceniza candente observo en ellos.
También veo las cuencas de sus ojos
que un trapo blanco inútilmente esperan
porque ya ni nos da para sudarios.
Solo las voladuras tienen alas,
y solo silba un plomo a paso raudo.
Aquí el alma del trigo en las praderas
se incendia bajo el paso de las botas.
Llega la hora del pan y vemos madres
que fábulas amasan, de esperanza.
Y por harina, polvo de osamentas.
Soy uno de ellos. Viéndolos y viéndome.
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