Jeronimovillan
Poeta recién llegado
Caminante sin vida,
despoja el vestido
oscuro de tu esencia
en los afilados cuchillos
que tus pies pisan.
Hórrido caminante,
negra voluntad.
Cuchillos afilados
¡Oh, el camino!
Vida del caminante,
posees tú la ruta
hacía el veneno purificador,
elixir prodigioso,
introduce ya el fin de tal pena.
¡Oh, veneno!
¿Sera tu ingesta,
el preludio de mi fin?
Caminante fiel,
tu cansada fe,
aflige místicos guerreros,
que, pasmados frente a tu lucha,
hacen reverencia florecida.
¡Oh, vestido oscuro!
Son tus pieles roñosas,
amantes de la noche.
Son tus pieles roñosas,
escudo ante el dolor.
¡Oh, cuchillos!
Consortes ávidos,
leales compañeros
que acompañaron mi destino.
¡Oh, caminante!
En tus pies reposados
sobre los cuchillos,
encontré el alivio
de los caminos más tortuosos.
despoja el vestido
oscuro de tu esencia
en los afilados cuchillos
que tus pies pisan.
Hórrido caminante,
negra voluntad.
Cuchillos afilados
¡Oh, el camino!
Vida del caminante,
posees tú la ruta
hacía el veneno purificador,
elixir prodigioso,
introduce ya el fin de tal pena.
¡Oh, veneno!
¿Sera tu ingesta,
el preludio de mi fin?
Caminante fiel,
tu cansada fe,
aflige místicos guerreros,
que, pasmados frente a tu lucha,
hacen reverencia florecida.
¡Oh, vestido oscuro!
Son tus pieles roñosas,
amantes de la noche.
Son tus pieles roñosas,
escudo ante el dolor.
¡Oh, cuchillos!
Consortes ávidos,
leales compañeros
que acompañaron mi destino.
¡Oh, caminante!
En tus pies reposados
sobre los cuchillos,
encontré el alivio
de los caminos más tortuosos.