roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Hay caminos y distancias,
que se recorren de día,
unas veces en penumbras
otras veces con estrellas
y casi siempre sin ilusión.
Somos cómplices de sombras
de tertulias indiscretas,
donde compartimos la opinión,
no importa si en el intento
destrozamos un corazón.
Somos caminantes,
escritores de la vida,
narradores de la historia
de una idea consentida,
actores sin memoria
añorando la fama perdida,
cantores de nuestros sueños
en los albores de la vida.
Sin embargo
solo falta un suspiro del pasado
para volver a estar entusiasmado
para que el alma vuele
al viejo crujir de aquel entarimado
donde quisiste ser pilatos,
otras Torvaldo, a veces Pablo,
y hasta el vengativo Otelo
y su frase que surcaba el aire
“Conseguidme veneno Yago…”
mientras las luces tiritaban
simulando tinieblas que llegaban.
Caminos y distancias
que no se recorren, solo se viven
y permanecen allá en los adentros,
al costado del pensamiento
esperando el brote del recuerdo
para devolvernos en silencio
el alma y el sentimiento.
que se recorren de día,
unas veces en penumbras
otras veces con estrellas
y casi siempre sin ilusión.
Somos cómplices de sombras
de tertulias indiscretas,
donde compartimos la opinión,
no importa si en el intento
destrozamos un corazón.
Somos caminantes,
escritores de la vida,
narradores de la historia
de una idea consentida,
actores sin memoria
añorando la fama perdida,
cantores de nuestros sueños
en los albores de la vida.
Sin embargo
solo falta un suspiro del pasado
para volver a estar entusiasmado
para que el alma vuele
al viejo crujir de aquel entarimado
donde quisiste ser pilatos,
otras Torvaldo, a veces Pablo,
y hasta el vengativo Otelo
y su frase que surcaba el aire
“Conseguidme veneno Yago…”
mientras las luces tiritaban
simulando tinieblas que llegaban.
Caminos y distancias
que no se recorren, solo se viven
y permanecen allá en los adentros,
al costado del pensamiento
esperando el brote del recuerdo
para devolvernos en silencio
el alma y el sentimiento.