José Manuel Almeida.
Poeta recién llegado
La muerte llegó bien de mañana.
No volverá a sus campos,
a su tierra,
a sus huertos.
Tañen las campanas.
Durezas en sus costados,
templanza en el alma.
Corazón hermoso,
una vida sin venganza.
Recio como el árbol,
humilde, sencillo, llano.
Sin diplomas ni mentiras,
de la vida decano.
Hoy te lloran.
Se consuelan los creyentes,
los prados de trigo,
el sacerdote que miente.
Descansas en la tierra,
que tanto amaste en vida.
Aquella que cuidaste con tus manos.
Patria, nación,
estirpe querida.
Una mujer suplica en silencio,
desconsuelo de lágrimas perdidas.
Noches de soledad y frío,
fe desvanecida.
No volverán las flores del olivo,
ni las orquestas a la plaza.
Días de retoños encumbrados,
chatos de vino, partidas y cartas.
Descansa en paz,
compañero.
Que la tierra te sea leve.
Cuidaré tu recuerdo,
tu cosecha permanece.
Poema de la obra “Amor y vida. El viento”.
josemanuelalmeida.com
No volverá a sus campos,
a su tierra,
a sus huertos.
Tañen las campanas.
Durezas en sus costados,
templanza en el alma.
Corazón hermoso,
una vida sin venganza.
Recio como el árbol,
humilde, sencillo, llano.
Sin diplomas ni mentiras,
de la vida decano.
Hoy te lloran.
Se consuelan los creyentes,
los prados de trigo,
el sacerdote que miente.
Descansas en la tierra,
que tanto amaste en vida.
Aquella que cuidaste con tus manos.
Patria, nación,
estirpe querida.
Una mujer suplica en silencio,
desconsuelo de lágrimas perdidas.
Noches de soledad y frío,
fe desvanecida.
No volverán las flores del olivo,
ni las orquestas a la plaza.
Días de retoños encumbrados,
chatos de vino, partidas y cartas.
Descansa en paz,
compañero.
Que la tierra te sea leve.
Cuidaré tu recuerdo,
tu cosecha permanece.
Poema de la obra “Amor y vida. El viento”.
josemanuelalmeida.com