Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Una campiña;
azulada en el cielo
que se junta a lo lejos
con el verde más verde;
poblada de setos,
arrugada,
con cerros que a punta pelona
coronan el campo,
como si fueran volcanes enanos
deseosos de ser un poco más viejos.
La brisa reparte noticias,
saladas,
dejando sonrisas plantadas
en medio del pasto;
tapizando el suelo con gratos momentos,
como cuando la comarca
susurraba con tantos abetos.
Camino descalzo,
sintiendo cosquillas continuas,
besando la tierra que sabe a sonrisas,
tomando bebidas con malta de soles,
que hacen que llores por estar de visita.
¡Que linda es tu villa!
Hermosa campiña
adornada de estrellas.
Hermosa la vista que es fantasía,
donde habito por siempre...
Pensando en tus días.
azulada en el cielo
que se junta a lo lejos
con el verde más verde;
poblada de setos,
arrugada,
con cerros que a punta pelona
coronan el campo,
como si fueran volcanes enanos
deseosos de ser un poco más viejos.
La brisa reparte noticias,
saladas,
dejando sonrisas plantadas
en medio del pasto;
tapizando el suelo con gratos momentos,
como cuando la comarca
susurraba con tantos abetos.
Camino descalzo,
sintiendo cosquillas continuas,
besando la tierra que sabe a sonrisas,
tomando bebidas con malta de soles,
que hacen que llores por estar de visita.
¡Que linda es tu villa!
Hermosa campiña
adornada de estrellas.
Hermosa la vista que es fantasía,
donde habito por siempre...
Pensando en tus días.
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