Hejaran
Poeta asiduo al portal
POBRE CAMARITA.
Juancho, guarde la cámara, mijo, no me la vaya a dañar.
Camine, pues, abuelita, le tomo una postalita para mandarla a enmarcar, pero acomódese bien, que quede muy elegante, de frente y de medio lado, para que a mi papá le encante.
Guarde la cámara, mijo, no me la vaya a dañar.
Falta Pitita, papá, ella también está lista, mire abuelita para acá, pero haga una sonrisa y afane, ahí con las flores o en la sala o el sofá.
Se va a tirar todo el rollo, guarde la cámara mijo, no me la valla a dañar.
A ver las tres, mamacita.
No, Juancho, yo no estoy en condiciones, no me he bañado ni cambiado pantalones.
¡Ay! Mi mamá si es artista, júntese a las abuelitas, que todas están bonitas.
Guarde la cámara, Juancho, no me la vaya a dañar.
Me falta el perro en la piscina, y Patricia en la cocina.
Espere hijo un momento, mejor juegue balón, que la cámara es muy costosa y me la vuelve un cajón.
No me la deje por ahí sin estuche y destapada, para que a mi fina camarita, no le vaya a pasar nada.
No se preocupe, papá, vea qué hermoso paisaje, su cámara aquí la traje , yo se la voy a cuidar, hágase a un ladito que salga bello el laguito, los veleros que navegan aprovechando la brisa, la lancha con las amigas y todo lo que se divisa.
Guarde la cámara, mijo, no me la vaya a dañar.
Yo le prometo, papá, que cuando esté mayorcito con carro y con equipaje, buen trabajo y buen hembraje, me compraré una Canon para retratar hasta el perro y le enseñaré a mi hijo a cuidar la camarita.
Pero mientras esto llega, aquí le entrego su cámara, padre, siempre se la voy a cuidar.
DERECHOS RESERVADOS. HEJARAN
Juancho, guarde la cámara, mijo, no me la vaya a dañar.
Camine, pues, abuelita, le tomo una postalita para mandarla a enmarcar, pero acomódese bien, que quede muy elegante, de frente y de medio lado, para que a mi papá le encante.
Guarde la cámara, mijo, no me la vaya a dañar.
Falta Pitita, papá, ella también está lista, mire abuelita para acá, pero haga una sonrisa y afane, ahí con las flores o en la sala o el sofá.
Se va a tirar todo el rollo, guarde la cámara mijo, no me la valla a dañar.
A ver las tres, mamacita.
No, Juancho, yo no estoy en condiciones, no me he bañado ni cambiado pantalones.
¡Ay! Mi mamá si es artista, júntese a las abuelitas, que todas están bonitas.
Guarde la cámara, Juancho, no me la vaya a dañar.
Me falta el perro en la piscina, y Patricia en la cocina.
Espere hijo un momento, mejor juegue balón, que la cámara es muy costosa y me la vuelve un cajón.
No me la deje por ahí sin estuche y destapada, para que a mi fina camarita, no le vaya a pasar nada.
No se preocupe, papá, vea qué hermoso paisaje, su cámara aquí la traje , yo se la voy a cuidar, hágase a un ladito que salga bello el laguito, los veleros que navegan aprovechando la brisa, la lancha con las amigas y todo lo que se divisa.
Guarde la cámara, mijo, no me la vaya a dañar.
Yo le prometo, papá, que cuando esté mayorcito con carro y con equipaje, buen trabajo y buen hembraje, me compraré una Canon para retratar hasta el perro y le enseñaré a mi hijo a cuidar la camarita.
Pero mientras esto llega, aquí le entrego su cámara, padre, siempre se la voy a cuidar.
DERECHOS RESERVADOS. HEJARAN