Lupus Anima
Poeta recién llegado
CANIS LUPUS SIGNATUS
Nacido en libertad, criado en la manada más amorosa conocida, protegido por los más fieros progenitores.
Hálitos comunes, provenientes de fauces comunes, olfateados en mi infancia y adolescencia formaron parte de mí.
Vivo en un territorio marcado por límites invisibles. El orín de mis mayores, circunscribe mi campo de acción, barreras invisibles e intraspasables que velan por mi protección.
En el silencio de la noche, con la claridad de la luna llena, me alejo hasta el final de mi conocido terrirorio. Contengo mi respiración para rebasar como ladrón furtivo mi horizonte explorado.
Subo al monte prohibido, a la cima más alta que mi canina vista puede alcanzar.
Allí, al borde de los confines desconocidos aullo y aullo a mi madre plateada.
Reposo mi vientre y mi hundido pecho en la roca; balcón de parajes inexplorados.
Respiro en profundidad el aire inhalado porta olores nuevos hasta hoy ignorados. ¿De dónde provienen?
Allá, en aquel que creí que era mi mundo, en lo más bajo de la montaña, no se aprecian estos aromas. ¿Quién o qué los exhala?
¿Quizás habitan el bosque otras manadas?. ¿Otros seres? ¿Otros animales que jamás contacté con ellos?
Aullo de nuevo para vaciar y limpiar mis pulmones de cualquier miasma que hubiera podido retener en mi viaje y así sentir más pureza en mis inhalaciones renovadas.
Deslizo mi larga lengua por mi hocico apartando cualquier resto de olores. Nuevamente paso mi lengua por mi hocico para humedecerlo y filtrar todos los aromas, efluvios y perfumes que el viento transporta.
Respiro muy lentamente por mis fosas nasales
un efluvio delicado, suave, nuevo, salvaje; sin haberlo olfateado antes, siento reconocerlo éste, inunda mi Ser, me llena de dicha, ¿de dónde proviene?
Agudizo todos mis sentidos oriento mi audición en la dirección que el viento me trajo tan especial aroma.
Cierro mis párpados y gimo por la presencia de quien emana ese aroma.
En vigilia auditiva, olfativa escucho el aullido más armonioso y femenino que hasta hoy escuché. No sé distinguir si ese sonido lo contiene su aroma o si el aroma contiene su sonido.
Lo reconozco como una llamada de cortejo pero, ¿por qué es tan diferente? No clama cópula, ni exhibe su melodía es una evocación que procede de un corazón y que a su vez lo contiene todo.
Impregnado, embriagado de su esencia, decido alejarme de mi territorio conocido y adentrarme en el bosque en búsqueda y al encuentro del Ser que emana tales exquisiteces.
Lupus Anima©2007
Nacido en libertad, criado en la manada más amorosa conocida, protegido por los más fieros progenitores.
Hálitos comunes, provenientes de fauces comunes, olfateados en mi infancia y adolescencia formaron parte de mí.
Vivo en un territorio marcado por límites invisibles. El orín de mis mayores, circunscribe mi campo de acción, barreras invisibles e intraspasables que velan por mi protección.
En el silencio de la noche, con la claridad de la luna llena, me alejo hasta el final de mi conocido terrirorio. Contengo mi respiración para rebasar como ladrón furtivo mi horizonte explorado.
Subo al monte prohibido, a la cima más alta que mi canina vista puede alcanzar.
Allí, al borde de los confines desconocidos aullo y aullo a mi madre plateada.
Reposo mi vientre y mi hundido pecho en la roca; balcón de parajes inexplorados.
Respiro en profundidad el aire inhalado porta olores nuevos hasta hoy ignorados. ¿De dónde provienen?
Allá, en aquel que creí que era mi mundo, en lo más bajo de la montaña, no se aprecian estos aromas. ¿Quién o qué los exhala?
¿Quizás habitan el bosque otras manadas?. ¿Otros seres? ¿Otros animales que jamás contacté con ellos?
Aullo de nuevo para vaciar y limpiar mis pulmones de cualquier miasma que hubiera podido retener en mi viaje y así sentir más pureza en mis inhalaciones renovadas.
Deslizo mi larga lengua por mi hocico apartando cualquier resto de olores. Nuevamente paso mi lengua por mi hocico para humedecerlo y filtrar todos los aromas, efluvios y perfumes que el viento transporta.
Respiro muy lentamente por mis fosas nasales
un efluvio delicado, suave, nuevo, salvaje; sin haberlo olfateado antes, siento reconocerlo éste, inunda mi Ser, me llena de dicha, ¿de dónde proviene?
Agudizo todos mis sentidos oriento mi audición en la dirección que el viento me trajo tan especial aroma.
Cierro mis párpados y gimo por la presencia de quien emana ese aroma.
En vigilia auditiva, olfativa escucho el aullido más armonioso y femenino que hasta hoy escuché. No sé distinguir si ese sonido lo contiene su aroma o si el aroma contiene su sonido.
Lo reconozco como una llamada de cortejo pero, ¿por qué es tan diferente? No clama cópula, ni exhibe su melodía es una evocación que procede de un corazón y que a su vez lo contiene todo.
Impregnado, embriagado de su esencia, decido alejarme de mi territorio conocido y adentrarme en el bosque en búsqueda y al encuentro del Ser que emana tales exquisiteces.
Lupus Anima©2007