cántico para un tiempo nuevo

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
Miembro del equipo
Moderadores
CÁNTICO PARA UN TIEMPO NUEVO


Vem sentar-te comigo, Lidia, a beira do rio.

Sossegadamente fitemos o seu curso e aprendamos

Que a vida passa, e não estamos de mãos entrelaçadas.

(Enlacemos as mãos).

Ricardo Reis

(Odas póstumas)


Dejemos correr entre los dedos, Lidia, la arena del tiempo roto,

dejemosla caer hacia el abismo que en lo hondo nos espera.

Hagamos un esfuerzo, Lidia, por hacer de la caracola horizonte,

por cambiar su curva infinita y envolvente en una recta sin norte.


Aquí, arrullados por el estruendo de máquinas que agonizan,

por los aullidos insomnes de los hombres ya sin tiempo,

emocionados por la caída incesante de las falsas realidades,

construyamos, Lidia, los amaneceres nuevos, los orígenes de un nuevo infinito.


Tú y yo, Lidia, sobre el vórtice omnívoro, trágico remedo de una cósmica caracola,

compongamos una canción liberadora como homenaje

a los que hacia su fondo caen en múltiples trayectorias, en escorzos inasibles:

conocemos la belleza de la desesperación y el odio, porque no los padecemos.


Es fácil encontrar armonías en los agrios ostinatos, en los bramidos fugados

de los hombres y las bestias, o en los lamentos quebrados por la muerte.

Es sencillo mientras estemos protegidos por nuestra ignorante inocencia.


Los hombres, nuestros hermanos e iguales, han enterrado el amor,

han dejado que la putrefacción nazca en sus lechos

como ocasos de tormenta, como endriagos, ídolos de un tiempo muerto.


Pero nosotros, Lidia, tomados de las manos sobre toda contingencia,

desde la magnífica mandorla que nos envuelve tal que a demiurgos felices

quisiéramos ofrecer nuestra inocencia como óbolo a los falsos dioses.

Pero ellos lo rechazan.


Ya no tenemos el dorado que anuncia la muerte próxima.

Ya sólo deseamos ser leña que anime los nuevos fuegos de un fénix renacido.

Rotas nuestras humanas envolturas, esperaremos tranquilos

que el abismo complete la devastación. Nosotros continuaremos.


Son hermosos los finales, Lidia.

Tienen la cósmica belleza de lo efímero,

paréntesis mínimos de eternidad.

Pero pocos conocen su secreto.
 
Última edición:
CÁNTICO PARA UN TIEMPO NUEVO


Vem sentar-te comigo, Lidia, a beira do rio.

Sossegadamente fitemos o seu curso e aprendamos

Que a vida passa, e não estamos de mãos entrelaçadas.

(Enlacemos as mãos).

Ricardo Reis

(Odas póstumas)


Dejemos correr entre los dedos, Lidia, la arena del tiempo roto,

dejemosla caer hacia el abismo que en lo hondo nos espera.

Hagamos un esfuerzo, Lidia, por hacer de la caracola horizonte,

por cambiar su curva infinita y envolvente en una recta sin norte.


Aquí, arrullados por el estruendo de máquinas que agonizan,

por los aullidos insomnes de los hombres ya sin tiempo,

emocionados por la caída incesante de las falsas realidades,

construyamos, Lidia, los amaneceres nuevos, los orígenes de un nuevo infinito.


Tú y yo, Lidia, sobre el vórtice omnívoro, trágico remedo de una cósmica caracola,

compongamos una canción liberadora como homenaje

a los que hacia su fondo caen en múltiples trayectorias, en escorzos inasibles:

conocemos la belleza de la desesperación y el odio, porque no los padecemos.


Es fácil encontrar armonías en los agrios ostinatos, en los bramidos fugados

de los hombres y las bestias, o en los lamentos quebrados por la muerte.

Es sencillo mientras estemos protegidos por nuestra ignorante inocencia.


Los hombres, nuestros hermanos e iguales, han enterrado el amor,

han dejado que la putrefacción nazca en sus lechos

como ocasos de tormenta, como endriagos, ídolos de un tiempo muerto.


Pero nosotros, Lidia, tomados de las manos sobre toda contingencia,

desde la magnífica mandorla que nos envuelve tal que a demiurgos felices

quisiéramos ofrecer nuestra inocencia como óbolo a los falsos dioses.

Pero ellos lo rechazan.


Ya no tenemos el dorado que anuncia la muerte próxima.

Ya sólo deseamos ser leña que anime los nuevos fuegos de un fénix renacido.

Rotas nuestras humanas envolturas, esperaremos tranquilos

que el abismo complete la devastación. Nosotros continuaremos.


Son hermosos los finales, Lidia.

Tienen la cósmica belleza de lo efímero,

paréntesis mínimos de eternidad.

Pero pocos conocen su secreto.
Es un poema de una altísima calidad este que nos compartes, estimado compañero. De la mano de Lidia nos llevas por esos mundos que tienen en los finales y en lo efímero su ancla.

Então Fernando Pessoa diz

Hoje penso quanto faço,
´screvo sabendo o que digo...
Para quem desce do espaço
este crepúsculo antigo?

Com meu abraço e admiração, amigo querido.
 
Nommo, Lesmo, queridos compañeros. Una inoportuna e incurable enfermedad (¡los achaques de la vejez!) me ha tenido apartado más de un mes de nuestro entrañable foro. He leído vuestros emocionantes comentarios, pero mi estado de ánimo y mis fuerzas me han impedido responderlos. Ahora lo hago y espero remprender con normalidad mi actividad en el foro. Con mi cariño y agradecimiento por vuestra presencia. Saludos,
miguel
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba