charlie ía
tru váyolens
el agua no comparece ante los muros blancos de tu silencio.
tampoco comparece ante tu sonido
que se levanta con firmeza
sin escapatoria, rodeado tras los filos del asedio.
no me vas a contar una historia descorazonada acerca del final de la historia.
cruzando el río yalu
no me vas a contar algo que me mate de la risa.
pero que me mate de la misma firmeza inapartable lejos del viento:
allí donde quedan los rostros de los chinos a los que alguna vez quise como amigos.
talvez yo tenga el rostro de los que se sentaban a la orilla del abismo
necesitado de la firmeza industrial de tu mano
para salir del tedio.
hablemos un poco de esta muerte sin aliento en la república bananera,
donde vos sos superior a cualquier puta que haya bebido en este mundo porno.
hablemos un poco del exilio de mi corazón
a la orilla de tu silencio.
tampoco comparece ante tu sonido
que se levanta con firmeza
sin escapatoria, rodeado tras los filos del asedio.
no me vas a contar una historia descorazonada acerca del final de la historia.
cruzando el río yalu
no me vas a contar algo que me mate de la risa.
pero que me mate de la misma firmeza inapartable lejos del viento:
allí donde quedan los rostros de los chinos a los que alguna vez quise como amigos.
talvez yo tenga el rostro de los que se sentaban a la orilla del abismo
necesitado de la firmeza industrial de tu mano
para salir del tedio.
hablemos un poco de esta muerte sin aliento en la república bananera,
donde vos sos superior a cualquier puta que haya bebido en este mundo porno.
hablemos un poco del exilio de mi corazón
a la orilla de tu silencio.