El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Yo se que dormitas ahí dentro,
como tortuga que sostiene al mundo.
Te cansaste de este estático oficio
de ser siempre el mismo.
Por eso de pronto asomas la cabeza
que adopta diversas formas
llenándonos de asombro.
Eres la lenta poesía que se fue juntando como un lago,
lluvia y deshielo,
compañía.
No me traes más que problemas.
Temblaste en el primer verso,
y el mundo se hizo eco.
Diste primeros pasos,
y la grieta se hizo abismo
Cayeron los gigantes que tenian pies de barro,
cayo una lágrima del bueno festejando la victoria.
Quédate allí amiga,
sosteníendolo todo.
Ya no te muevas.
El cabo humea,
el Sol asoma:
no hay abismo ni tortugas.
Solo la misma mesa acostumbrada,
un poeta en vela
y un papel escrito junto a su mano.
Me miro al espejo antes de afeitarme...
Creo que me estoy volviendo loco
de darme campanadas en las sienes
contra el caparazón del sueño.
(¿¿¿El caparazón, la caparazón????, la solución en el próximo número)
como tortuga que sostiene al mundo.
Te cansaste de este estático oficio
de ser siempre el mismo.
Por eso de pronto asomas la cabeza
que adopta diversas formas
llenándonos de asombro.
Eres la lenta poesía que se fue juntando como un lago,
lluvia y deshielo,
compañía.
No me traes más que problemas.
Temblaste en el primer verso,
y el mundo se hizo eco.
Diste primeros pasos,
y la grieta se hizo abismo
Cayeron los gigantes que tenian pies de barro,
cayo una lágrima del bueno festejando la victoria.
Quédate allí amiga,
sosteníendolo todo.
Ya no te muevas.
El cabo humea,
el Sol asoma:
no hay abismo ni tortugas.
Solo la misma mesa acostumbrada,
un poeta en vela
y un papel escrito junto a su mano.
Me miro al espejo antes de afeitarme...
Creo que me estoy volviendo loco
de darme campanadas en las sienes
contra el caparazón del sueño.
(¿¿¿El caparazón, la caparazón????, la solución en el próximo número)