Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caracola
De una mujer aprendí
que el alma alumbra
nuestro camino,
y del amor que yo la dí,
soñé...con lo divino;
Yo siempre la quise,
¡y la ame tanto!,
que quisiera olvidarme de ella
entre los abrazos del llanto;
La ame dulcemente,
mientras élla surcaba las dunas
de una en una,
y limpiaba mi rostro
con el sudor...de su frente;
Fue la novia
de los amores perdidos,
soñaba con ser caracola
para poder vestirse de sirena,
y a poco que se le antoje
ser la dama...
de la eterna noche.
Autor: Ángel San Isidro
De una mujer aprendí
que el alma alumbra
nuestro camino,
y del amor que yo la dí,
soñé...con lo divino;
Yo siempre la quise,
¡y la ame tanto!,
que quisiera olvidarme de ella
entre los abrazos del llanto;
La ame dulcemente,
mientras élla surcaba las dunas
de una en una,
y limpiaba mi rostro
con el sudor...de su frente;
Fue la novia
de los amores perdidos,
soñaba con ser caracola
para poder vestirse de sirena,
y a poco que se le antoje
ser la dama...
de la eterna noche.
Autor: Ángel San Isidro
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