despertando
Poeta adicto al portal
Acordaos de esta cárcel
en la que un día yo sobrevivía
a tus secuaces mentiras y
tediosas sacudidas…
Tú, hombre amado,
acuérdate de mi amor,
de ese que te disponía,
cada tarde de mis días…
Nada fue inútil,
todo fue fecundo,
todo se cumplió,
hasta el silencio me mecía
y susurraba melodías;
gritándome:
¡se puede…!
Claro que se puede amar
desde una cárcel,
pero desde una cárcel de Amor,
presa de tus desvaríos.
Acaso no vivimos todos
en una oscura prisión,
donde someten
nuestro corazón.
en la que un día yo sobrevivía
a tus secuaces mentiras y
tediosas sacudidas…
Tú, hombre amado,
acuérdate de mi amor,
de ese que te disponía,
cada tarde de mis días…
Nada fue inútil,
todo fue fecundo,
todo se cumplió,
hasta el silencio me mecía
y susurraba melodías;
gritándome:
¡se puede…!
Claro que se puede amar
desde una cárcel,
pero desde una cárcel de Amor,
presa de tus desvaríos.
Acaso no vivimos todos
en una oscura prisión,
donde someten
nuestro corazón.