BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Decidme: ¿por qué he de cerrar
mi espíritu, y callar, lo que mi
corazón piensa y siente? Sé que
ahora, la tarde está vencida; es entonces
que el magma primigenio, regresa
a velocidades inauditas, a su tronco común.
Y no solamente le espera a su retorno,
el hambre de la vaca, o el suicidio de la esperanza,
no. También, alas irisadas convergen y se reúnen,
como un milagro transparente, entre las vegetaciones
y los números, entre el cansancio de la frente
y las constelaciones incesantes. Mirad
mi cuerpo, una nebulosa de accidentes,
mirad mi espíritu, algo que, paulatinamente,
se borra. Soy carne y soy palabra, soy latido
invisible y respiración mojada.
Procedo de miles de lluvias y de estíos sonrientes,
veranos acumulados en mis venas como arterias
tiene mi frente, aunque la tráquea y la laringe,
se me abran y se cierren, errabundas como la sombra
de la culebra o la serpiente.
©
mi espíritu, y callar, lo que mi
corazón piensa y siente? Sé que
ahora, la tarde está vencida; es entonces
que el magma primigenio, regresa
a velocidades inauditas, a su tronco común.
Y no solamente le espera a su retorno,
el hambre de la vaca, o el suicidio de la esperanza,
no. También, alas irisadas convergen y se reúnen,
como un milagro transparente, entre las vegetaciones
y los números, entre el cansancio de la frente
y las constelaciones incesantes. Mirad
mi cuerpo, una nebulosa de accidentes,
mirad mi espíritu, algo que, paulatinamente,
se borra. Soy carne y soy palabra, soy latido
invisible y respiración mojada.
Procedo de miles de lluvias y de estíos sonrientes,
veranos acumulados en mis venas como arterias
tiene mi frente, aunque la tráquea y la laringe,
se me abran y se cierren, errabundas como la sombra
de la culebra o la serpiente.
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