Lírico.
Exp..
Carroña
Ahí los tienes,
rebaño nocturno de artistillas,
culturetas de achicoria,
sucedáneos,
esperpentos beodos cuyas bocas
derraman axiomas.
Ahí los tienes,
mirando nuestro mundo por encima
del hombro, como fatuos
fantoches de parranda
que no curran,
pero critican duro cuanto ignoran.
Ahí los tienes,
igual que folladores de un Olimpo
que solamente existe
en su imaginación;
de burdos pajilleros emboscados
entre sus botellines de cerveza.
Culturetas de pro, niños pequeños
expertos en tramoyas
por la noche. Ellos saben
más que nadie; sensibles, luminosos
como faros cubiertos por polillas
que delatan su estéril vanidad.
Ahí los tienes,
gusanos petulantes devorando
la carroña del arte
por la noche.
Ahí los tienes,
rebaño nocturno de artistillas,
culturetas de achicoria,
sucedáneos,
esperpentos beodos cuyas bocas
derraman axiomas.
Ahí los tienes,
mirando nuestro mundo por encima
del hombro, como fatuos
fantoches de parranda
que no curran,
pero critican duro cuanto ignoran.
Ahí los tienes,
igual que folladores de un Olimpo
que solamente existe
en su imaginación;
de burdos pajilleros emboscados
entre sus botellines de cerveza.
Culturetas de pro, niños pequeños
expertos en tramoyas
por la noche. Ellos saben
más que nadie; sensibles, luminosos
como faros cubiertos por polillas
que delatan su estéril vanidad.
Ahí los tienes,
gusanos petulantes devorando
la carroña del arte
por la noche.