angel del olvido
Poeta asiduo al portal
CARTA A ALANISS FUENTES (SEGUNDA CARTA)
Reitero: sigo siendo un pendejo con ganas de exponer cuadros pésimos para personas ciegas. No he cambiado mucho, ni la vida me ha cambiado después de haber enviado aquella hipotética primera carta que hipotéticamente fue contestada por tu hipotética persona. ¿Y ahora que sigue, después de volver a llamarme pendejo y no, Señor Rojo? Sigue relatarte el absurdo de mis últimos meses con estilo cómico y ligero (si es que mi falsa vocación de artista me lo permite) para que tú, enclaustrada en la casa de Puebla, revolotees como un pájaro mecánico, realizando suertes impensadas entre capas densas de neblina o un planeta de hielo, que jubiloso recuerda la cuenta regresiva para su destrucción. ¿Te parezco más estúpido, más furibundo, más desgraciado ahora? ¿Te sorprende que en vez de relatar, me dedique a preguntar, como un vil periodista?
No he pintado un solo cuadro en toda mi vida.
Necesito ayuda psicológica porque, considerando mi actual adicción a la pornografía y los brotes paranoicos que me hostigan, tengo miedo de morir. Absurdo. Pero es verdad.
NUESTRO VIAJE
Ahora tengo que viajar al centro de mi oreja y cuidarme bien, de no caer en un agujero de luz amarilla fosforescente, repleta de periodistas gordos y bigotones, armados con cámaras vetustas y largas y flexibles hojas de níquel. ¡Tengo miedo porque estoy sordo! ¡Tengo miedo porque no está Ámbar!
Reitero: sigo siendo un pendejo con ganas de exponer cuadros pésimos para personas ciegas. No he cambiado mucho, ni la vida me ha cambiado después de haber enviado aquella hipotética primera carta que hipotéticamente fue contestada por tu hipotética persona. ¿Y ahora que sigue, después de volver a llamarme pendejo y no, Señor Rojo? Sigue relatarte el absurdo de mis últimos meses con estilo cómico y ligero (si es que mi falsa vocación de artista me lo permite) para que tú, enclaustrada en la casa de Puebla, revolotees como un pájaro mecánico, realizando suertes impensadas entre capas densas de neblina o un planeta de hielo, que jubiloso recuerda la cuenta regresiva para su destrucción. ¿Te parezco más estúpido, más furibundo, más desgraciado ahora? ¿Te sorprende que en vez de relatar, me dedique a preguntar, como un vil periodista?
No he pintado un solo cuadro en toda mi vida.
Necesito ayuda psicológica porque, considerando mi actual adicción a la pornografía y los brotes paranoicos que me hostigan, tengo miedo de morir. Absurdo. Pero es verdad.
NUESTRO VIAJE
Ahora tengo que viajar al centro de mi oreja y cuidarme bien, de no caer en un agujero de luz amarilla fosforescente, repleta de periodistas gordos y bigotones, armados con cámaras vetustas y largas y flexibles hojas de níquel. ¡Tengo miedo porque estoy sordo! ¡Tengo miedo porque no está Ámbar!