Cartas sin membretes

rudyvaldenegro

Poeta recién llegado
De vez en cuando y sorpresivamente
Me arrojan cartas sin membretes, delicadas notas
Que recojo por debajo de la puerta,
Con maliciosa intención de fastidiarme,
No esta vez se trata de cobranzas financieras
Ni de tenebrosas citaciones a juzgados,
Alguien las acerca con mucho cuidado,
Con sigilo felino y a hurtadillas
En noches en que escribe mi corazón en calma
impregnado de húmedas aspiraciones,
Precisamente cuando apoyo el lomo
De una novela de Dostowesky
Fatigado, debajo de mi cama,
O cuando interrumpo a Marcel Proust,
En busca de su tiempo perdido,
Son absurdas, inoportunas, objetos de olvido
Cuyos recuerdos me estremecen a escalofríos
Me quieren morder como perros furiosos
Hasta desangrarme,
Se aferran a mis pantalones y me arañan las camisas,
Es la rabia del ayer que circunda mis talones
Con la suela de sus viejos zapatos,
Es la ira melancólica del odio que no comprende
Con evidentes signos de despecho,
Se trata de enemigos empalagosos
Que antes fueron mis hermano(a)s,
Como si nos los hubiera amado a tiempo
A fuerza de sus traiciones.

Por misteriosa razón que sospecho
Me acosan gentes con máscaras impúdicas
En atuendos de combinaciones desastrosas.


Alguien se toma el tiempo de rescatar,
Sutilísimas fotografías ilustrando juegos y carcajadas,
Impactantes colores de momentos jubilosos,
De años sepultados, de juventud ingenua,
De resonancias que creí soterradas,
En prefectas condiciones de mi dentadura
Y de mi salud sexual,
Se filtran por mis sueños cuando duermo,
Irrumpen mi inconsciente,
Atormentan mis creencias,
y acaban por dividirme en dos hombres
Bajo la misma luna plateada,
Con mi sombra que se queda en medio
Perpleja no sabiendo a quien serle fiel,
Es una conspiración de sentimientos,
De besos del olvido, de pétalos marchitos,
De niñas revoltosas jugueteando
Que no alcanzo a abrazar,
Se trata de cabellos que he perdido,
De caricias sin rostro, de gestos imposibles.


Las encuentro esparcidas en el corredor
Volviéndose ahora en mi contra,
Me buscan el corazón y se abalanzan
Con todo su orgullo, con espinas de sus cizañas
Como si de nuevo quisieran poseerme a su merced,
Negras manos acercándome una ironía de mal gusto,
Una palabra pétrea, una gota de rocío ensangrentada
Con dedos filosos como puñales,
Presuntuosos que no querrán tocar,
Me atraviesan las entrañas,
Sacuden la red de mis propósitos,
Noticias que navegan del oscuro del pasado,
Que me deprimen, que me derrumban,
No quieren dejar que vea ni oiga caer
La lluvia pura que limpia el mundo,
Y renueva lo que tiene que volver a nacer,
Que preferiría que me ignoraran,
Que se repartieran lo bueno que hubo en mí
Y se alejaran cantando por sus fortunas
tanto como yo les he olvidado ya.

 
Última edición:
De vez en cuando y sorpresivamente
Me arrojan cartas sin membretes, delicadas notas
Que recojo por debajo de la puerta,
Con maliciosa intención de fastidiarme,
No esta vez se trata de cobranzas financieras
Ni de tenebrosas citaciones a juzgados,
Alguien las acerca con mucho cuidado,
Con sigilo felino y a hurtadillas
En noches en que escribe mi corazón en calma
impregnado de húmedas aspiraciones,
Precisamente cuando apoyo el lomo
De una novela de Dostowesky
Fatigado, debajo de mi cama,
O cuando interrumpo a Marcel Proust,
En busca de su tiempo perdido,
Son absurdas, inoportunas, objetos de olvido
Cuyos recuerdos me estremecen a escalofríos
Me quieren morder como perros furiosos
Hasta desangrarme,
Se aferran a mis pantalones y me arañan las camisas,
Es la rabia del ayer que circunda mis talones
Con la suela de sus viejos zapatos,
Es la ira melancólica del odio que no comprende
Con evidentes signos de despecho,
Se trata de enemigos empalagosos
Que antes fueron mis hermano(a)s,
Como si nos los hubiera amado a tiempo
A fuerza de sus traiciones.

Por misteriosa razón que sospecho
Me acosan gentes con máscaras impúdicas
En atuendos de combinaciones desastrosas.


Alguien se toma el tiempo de rescatar,
Sutilísimas fotografías ilustrando juegos y carcajadas,
Impactantes colores de momentos jubilosos,
De años sepultados, de juventud ingenua,
De resonancias que creí soterradas,
En prefectas condiciones de mi dentadura
Y de mi salud sexual,
Se filtran por mis sueños cuando duermo,
Irrumpen mi inconsciente,
Atormentan mis creencias,
y acaban por dividirme en dos hombres
Bajo la misma luna plateada,
Con mi sombra que se queda en medio
Perpleja no sabiendo a quien serle fiel,
Es una conspiración de sentimientos,
De besos del olvido, de pétalos marchitos,
De niñas revoltosas jugueteando
Que no alcanzo a abrazar,
Se trata de cabellos que he perdido,
De caricias sin rostro, de gestos imposibles.


Las encuentro esparcidas en el corredor
Volviéndose ahora en mi contra,
Me buscan el corazón y se abalanzan
Con todo su orgullo, con espinas de sus cizañas
Como si de nuevo quisieran poseerme a su merced,
Negras manos acercándome una ironía de mal gusto,
Una palabra pétrea, una gota de rocío ensangrentada
Con dedos filosos como puñales,
Presuntuosos que no querrán tocar,
Me atraviesan las entrañas,
Sacuden la red de mis propósitos,
Noticias que navegan del oscuro del pasado,
Que me deprimen, que me derrumban,
No quieren dejar que vea ni oiga caer
La lluvia pura que limpia el mundo,
Y renueva lo que tiene que volver a nacer,
Que preferiría que me ignoraran,
Que se repartieran lo bueno que hubo en mí
Y se alejaran cantando por sus fortunas
tanto como yo les he olvidado ya.



De esas cartas sin membretes,
me quedan recuerdos y sueños,
son tus ojos los que desean verme,
y así lo voy imprimiendo, dentro de mis sentimientos...
Un placer haber pasado, un beso.

nota; no deberías abusar,
tanto de las mayúsculas, al principio de cada estrofa.
 

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