Vital
Poeta veterano en el portal
Con ardua ceguera de rocas
palpan su espacio dos árboles
en medio de silenciadas bocas.
Son miradas de cielos encendidos
que parecen ocaso de ardientes mares
donde vierten las miradas del gentío.
No hay flores al tacto de sus yemas
pero murmuran las aguas en voces calladas
expectantes de la deseada afirmación.
Una vela blanca de cola encendida parpadea
junto a la negra sombra que fuerte la aferra
en selva que bulle sus cantos y alabanzas.
Furtivas miradas congelan el momento
mientras corazones en el palpito rezan
al compás solemne del viejo órgano.
Por fin rasga el aire la pregunta:
¿Quieres? Y rauda tiene su eco,
confluyendo río y mar en un: SI QUIERO…
Lo que Dios ha unido que el hombre no lo separe
¡Podéis besaros!
Sellando silencios con fuego de labios…
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