Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Cendal de la Dama del Alba
¿Que cuál edad hoy tengo,
preguntas acuciosa?
Aunque torpes mis pasos,
atrevido me muevo
con el correr del día,
deseando no termine.
Y en tristeza lo veo,
que se va desluciendo
pasado el mediodía,
cual cendal que antepone
a lo obscuro del cielo,
su postrero deseo
de no dejar el mundo.
La imposible tarea,
lo conduce a extinguirse
en raídas secuelas;
y mi piel en tortura,
va anhelante a la espera,
de la rubia mañana
que lo hará igual con ella...
Aunque hay llantos que brotan
de los ojos del alma,
si a la puerta no llama
la que antaño tocara.
Si hay extraños olores
tan distintos a lares,
y visitas de amigos
que se muestran no alegres.
Si son blancas las ropas
de mujeres que curan,
y hay un frío que cala
acentuando las penas.
Si en mis sueños ahora,
los preludios de espera
generan el heraldo
de la Dama del Alba;
cuando otro enarbole
mi bandera de genes...
¡mi fuego de la vida
quedará en esta era!
¿Que cuál edad hoy tengo,
preguntas acuciosa?
Aunque torpes mis pasos,
atrevido me muevo
con el correr del día,
deseando no termine.
Y en tristeza lo veo,
que se va desluciendo
pasado el mediodía,
cual cendal que antepone
a lo obscuro del cielo,
su postrero deseo
de no dejar el mundo.
La imposible tarea,
lo conduce a extinguirse
en raídas secuelas;
y mi piel en tortura,
va anhelante a la espera,
de la rubia mañana
que lo hará igual con ella...
Aunque hay llantos que brotan
de los ojos del alma,
si a la puerta no llama
la que antaño tocara.
Si hay extraños olores
tan distintos a lares,
y visitas de amigos
que se muestran no alegres.
Si son blancas las ropas
de mujeres que curan,
y hay un frío que cala
acentuando las penas.
Si en mis sueños ahora,
los preludios de espera
generan el heraldo
de la Dama del Alba;
cuando otro enarbole
mi bandera de genes...
¡mi fuego de la vida
quedará en esta era!
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