BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh, fluidos destructivos,
acogedores soles antiguos,
ambiguos reinos de vegetales
insoslayables, oh, ruidos intermitentes,
de sangre completos, de vasijas cenicientas
adormecidas. Oh, retales carbónicos, dedales
oxidados que duermen su hastío ante
sinuosos trajes de arena. Y un mar de oleajes
bestiales, que incrementan su tamaño
al rodar de los árboles. Me gusta
mirar la lluvia cuando agota sus posibilidades:
dormita como un ladrón inmóvil sus piedras
aniquiladas. Oh, secuencias de terrones desviados,
de terraplenes y ganzúas decoloradas.
Tu gigante espíritu forma arreboles en la tarde.
©
acogedores soles antiguos,
ambiguos reinos de vegetales
insoslayables, oh, ruidos intermitentes,
de sangre completos, de vasijas cenicientas
adormecidas. Oh, retales carbónicos, dedales
oxidados que duermen su hastío ante
sinuosos trajes de arena. Y un mar de oleajes
bestiales, que incrementan su tamaño
al rodar de los árboles. Me gusta
mirar la lluvia cuando agota sus posibilidades:
dormita como un ladrón inmóvil sus piedras
aniquiladas. Oh, secuencias de terrones desviados,
de terraplenes y ganzúas decoloradas.
Tu gigante espíritu forma arreboles en la tarde.
©