Centenario

Jesús B.Rodriguez Saludes

Poeta recién llegado
C E N T E N A R I O
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El tiempo ya no existe para ti.

Y era aquella fragancia del café recien colado
que impregnaba las paredes
de la vieja casa,
y que se echaba a correr - escalera abajo-
para ganar pronto las calles del barrio
y confundirse con los olores de la vetusta ciudad;

y el mar que parecía reclamar su buchito de placer
rumbeando las olas y sus intensos colores
en la cadencia de tu voz,
que sólo podían reconocer los inmortales.

Porque tú no te has ido,
aunque tampoco te has quedado.

Porque el tiempo ya no existe para ti,
pero aquí seguimos todavía,
paralizados,
viendo cómo se deshilachan los años
en un instante ya sin edad,
maravillados con la belleza de todas tus algarabías,
con aquella incomprensible alegría
de cuando eras tremendamente mortal,
y nos brindabas aquel amor sin reservas,
y no perdonabas la sombra huidiza
de ninguna traición.

El tiempo ya no te pertenece.
No existe sin ti.

Ahora es simplemente tu esencia,
el piélago inabarcable
de tu desparpajada risa,
la gozosa evocación al pronunciar
las cinco letras de tu nombre.

Cuántos no serán allí los pordioseros
que imploran, arrodillados, una limosna
de tu inolvidable café.
 
C E N T E N A R I O
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El tiempo ya no existe para ti.

Y era aquella fragancia del café recien colado
que impregnaba las paredes
de la vieja casa,
y que se echaba a correr - escalera abajo-
para ganar pronto las calles del barrio
y confundirse con los olores de la vetusta ciudad;

y el mar que parecía reclamar su buchito de placer
rumbeando las olas y sus intensos colores
en la cadencia de tu voz,
que sólo podían reconocer los inmortales.

Porque tú no te has ido,
aunque tampoco te has quedado.

Porque el tiempo ya no existe para ti,
pero aquí seguimos todavía,
paralizados,
viendo cómo se deshilachan los años
en un instante ya sin edad,
maravillados con la belleza de todas tus algarabías,
con aquella incomprensible alegría
de cuando eras tremendamente mortal,
y nos brindabas aquel amor sin reservas,
y no perdonabas la sombra huidiza
de ninguna traición.

El tiempo ya no te pertenece.
No existe sin ti.

Ahora es simplemente tu esencia,
el piélago inabarcable
de tu desparpajada risa,
la gozosa evocación al pronunciar
las cinco letras de tu nombre.

Cuántos no serán allí los pordioseros
que imploran, arrodillados, una limosna
de tu inolvidable café.
Unas hermosas letras pones a mi alcance
Gracias
Un saludo
 
Bellísimo poema que le brindas a tu abuela, todo un homenaje dulce y lleno
de ese amor que sólo se siente hacia ellos. Me encantó leerte mi niño, gracias
por compartirlo en el foro. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 

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