Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Cautiva insistencia,
que corrompe los albores,
siendo la cristalina espera,
un fragmento de pecado,
que no responderá la inercia...
Conjunto de papiros,
que roba atención,
con el hallazgo del destino,
que se quiebra como hoja de obsidiana,
ante los hechizos conferidos...
Noche cautiva,
tarde lejana,
en los cantos mecidos,
por las Furias que aconsejan,
el camino de las runas,
Lectura equivocada,
de cartas conferidas,
por la miserable esfera,
de una gitana perdida,
en agitación compleja...
Muerte completa,
que será más allá,
de silencios inconformes,
con la mira de un cazador,
de Lunas, de Estrellas...
Piérdase la filosofía misma,
de torrente lagrimal,
que configura el sinsabor,
de un limón de semillas,
verde, amargo... necesario...
¡Escribe estas líneas!
¡Repítelas entre las garzas!
¡Que el tigre devorará la nada!
con fuego... con viento...
Milagroso conjuro,
de tierra antigua,
perdida... distante,
si entre los besos,
si entre las ramas,
perderé la fortuna...
Más valiera retornar,
con la corona en las manos,
pero no con el cetro,
que ese servirá,
para empalar al enemigo,
que amenaza... que distrae...
¡Mira la alborada!
donde desapareceré,
cuál fantasma cansado,
de la hegemonía de los abismos,
con el cielo claro... la mar calma...
Así verás mi rostro,
enlutado e inescrutable,
con barca de serpientes,
desaparecer en el sur,
morir en el norte,
recordado en el este,
odiado en el oeste...
Pero siempre en el Centro,
de ti... de él, de ellas...
L.V.
que corrompe los albores,
siendo la cristalina espera,
un fragmento de pecado,
que no responderá la inercia...
Conjunto de papiros,
que roba atención,
con el hallazgo del destino,
que se quiebra como hoja de obsidiana,
ante los hechizos conferidos...
Noche cautiva,
tarde lejana,
en los cantos mecidos,
por las Furias que aconsejan,
el camino de las runas,
Lectura equivocada,
de cartas conferidas,
por la miserable esfera,
de una gitana perdida,
en agitación compleja...
Muerte completa,
que será más allá,
de silencios inconformes,
con la mira de un cazador,
de Lunas, de Estrellas...
Piérdase la filosofía misma,
de torrente lagrimal,
que configura el sinsabor,
de un limón de semillas,
verde, amargo... necesario...
¡Escribe estas líneas!
¡Repítelas entre las garzas!
¡Que el tigre devorará la nada!
con fuego... con viento...
Milagroso conjuro,
de tierra antigua,
perdida... distante,
si entre los besos,
si entre las ramas,
perderé la fortuna...
Más valiera retornar,
con la corona en las manos,
pero no con el cetro,
que ese servirá,
para empalar al enemigo,
que amenaza... que distrae...
¡Mira la alborada!
donde desapareceré,
cuál fantasma cansado,
de la hegemonía de los abismos,
con el cielo claro... la mar calma...
Así verás mi rostro,
enlutado e inescrutable,
con barca de serpientes,
desaparecer en el sur,
morir en el norte,
recordado en el este,
odiado en el oeste...
Pero siempre en el Centro,
de ti... de él, de ellas...
L.V.