El cerebro exprimido como un limón;
la espalda como un golpe duro;
los ojos son goznes oxidados.
El sueño me doblega al instante.
Mañana vuelta a empezar,
brillante y rutilante la sonrisa;
el ingenio como camisa suelta;
el humor como aliento vital.
Jornada laboral de ocho derrotas
y al llegar a casa la cabeza rota;
los dedos son estalactitas de sangre;
las horas como lsd inyectado.
la espalda como un golpe duro;
los ojos son goznes oxidados.
El sueño me doblega al instante.
Mañana vuelta a empezar,
brillante y rutilante la sonrisa;
el ingenio como camisa suelta;
el humor como aliento vital.
Jornada laboral de ocho derrotas
y al llegar a casa la cabeza rota;
los dedos son estalactitas de sangre;
las horas como lsd inyectado.