Prendió de nuevo
el fuego en mi ventana,
El corazón se me acelera
contemplando los pequeños capullos
en llamas.
Mi mirada matutina hace,
no se de que manera
que salte de mis labios
una oración pequeña
a la instalada mañana
que en la calle bulle.
Estoy segura
que la sabia de mis plantas
corre también por mis venas
y de ella recibo la fuerza
de ese Dios que no conozco
pero que sabe meterse en mi
de la manera que mas me place,
como si de un experimentado amante
se tratara,
dejando en mi cuerpo esa paz
mezclada con la alegría
de un disfrute alcanzado,
el anhelo de mas
y el recuerdo casi ausente
de unas palabras,
de unas caricias
que yo las siento
dentro de mi cuerpo,
y que como mi sangre
recorre todos los rincones
hasta el mas mísero y pequeño
dilatando todo su placer
sin poder explicar la experiencia,
solo sintiéndola
en todo mi ser
y con todo mi pensamiento.
el fuego en mi ventana,
El corazón se me acelera
contemplando los pequeños capullos
en llamas.
Mi mirada matutina hace,
no se de que manera
que salte de mis labios
una oración pequeña
a la instalada mañana
que en la calle bulle.
Estoy segura
que la sabia de mis plantas
corre también por mis venas
y de ella recibo la fuerza
de ese Dios que no conozco
pero que sabe meterse en mi
de la manera que mas me place,
como si de un experimentado amante
se tratara,
dejando en mi cuerpo esa paz
mezclada con la alegría
de un disfrute alcanzado,
el anhelo de mas
y el recuerdo casi ausente
de unas palabras,
de unas caricias
que yo las siento
dentro de mi cuerpo,
y que como mi sangre
recorre todos los rincones
hasta el mas mísero y pequeño
dilatando todo su placer
sin poder explicar la experiencia,
solo sintiéndola
en todo mi ser
y con todo mi pensamiento.