Nommo
Poeta veterano en el portal
En mi paseo, por la ciudad de Granada,
he concebido, clara y nítidamente,
visualizándolo, con el ojo de mi mente,
que es el tercer ojo ( glándula pineal,
que hay en el cerebro, y que merece
estar limpia, merced a una pasta dentífrica,
no fluorada, y a alimentos valientes,
como el chocolate puro,
la miel de abejas o la mostaza picante ),
he concebido algunas escenas típicas,
de las películas de acción, americanas.
Imaginaba yo, de repente, cómo
un gran camión me embestía,
al modo en que lo hace un toro,
en una plaza de toros.
A lo lejos, un meteorito caía...
De grandes dimensiones, y entonces,
toda la ciudad era soplada,
por un viento huracanado, explosivo,
tan intenso que volaba en mil pedazos,
en apenas cinco segundos.
En un abrir y cerrar de ojos.
Y era mi visión, posible,
tanto como la del gorila King Kong,
encaramándose al edificio
del teatro Isabel la Católica.
Para arrancar de cuajo, la escultura
que lo adorna, al filo de su cornisa,
y recrearse en ella, robándola,
con una mano.
he concebido, clara y nítidamente,
visualizándolo, con el ojo de mi mente,
que es el tercer ojo ( glándula pineal,
que hay en el cerebro, y que merece
estar limpia, merced a una pasta dentífrica,
no fluorada, y a alimentos valientes,
como el chocolate puro,
la miel de abejas o la mostaza picante ),
he concebido algunas escenas típicas,
de las películas de acción, americanas.
Imaginaba yo, de repente, cómo
un gran camión me embestía,
al modo en que lo hace un toro,
en una plaza de toros.
A lo lejos, un meteorito caía...
De grandes dimensiones, y entonces,
toda la ciudad era soplada,
por un viento huracanado, explosivo,
tan intenso que volaba en mil pedazos,
en apenas cinco segundos.
En un abrir y cerrar de ojos.
Y era mi visión, posible,
tanto como la del gorila King Kong,
encaramándose al edificio
del teatro Isabel la Católica.
Para arrancar de cuajo, la escultura
que lo adorna, al filo de su cornisa,
y recrearse en ella, robándola,
con una mano.
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