Alan Carroll
Poeta recién llegado
La imagino caminando en la costa salada
con sus pies desnudos sobre arena desnuda
veo tres cuartos de sus piernas blancas
y su rostro, también blanco, no me mira
pero yo la miro, porque es linda como lo que la rodea
y así como ella, bonita y vacía, la noche existe sobre ella.
Casi huelo el mar que la vigila
quizá es el edor de mis deseos por ella
porque aun sin mí, ella no existiría
jamás será mía, por más que todas las noches la invente.
Cuán absurdo fue crearla
cuán absurdo es que no sea mía.
con sus pies desnudos sobre arena desnuda
veo tres cuartos de sus piernas blancas
y su rostro, también blanco, no me mira
pero yo la miro, porque es linda como lo que la rodea
y así como ella, bonita y vacía, la noche existe sobre ella.
Casi huelo el mar que la vigila
quizá es el edor de mis deseos por ella
porque aun sin mí, ella no existiría
jamás será mía, por más que todas las noches la invente.
Cuán absurdo fue crearla
cuán absurdo es que no sea mía.