RosaeBlack
Poeta asiduo al portal
Entre naves y Almas perdidas
dispersas en el ombligo del universo,
guiada tan sólo por el anhelo
de encontrarse en su propio sueño.
Partìo hace mucho tiempo,
vestida con polvo de estrellas,
cabalgando sobre un cometa,
bajo muchas lunas negras,
dejando sonrisas estelas
entre asteroides y planetas.
Busca su alma indomita,
aquellos ojos clarividentes
que un tiempo no tiempo,
la soñaban presente:
Su corazòn vaga,
se acurruca y abraza,
en la esperanza de volver a casa:
En medio del vaivèn
del cometa que la lleva
le ha caìdo en la cabeza
una lluvia de estrellas.
Siente venir la dulzura
de atardeceres risueños
siente las olas del mar
batiendo contra su pecho.
Pero ha olvidado la sonrisa
de aquellos ojos traviesos,
tiene miedo y los confunde
ya no saben sin son negros.
Una làgrima bermeja
sobre sus labios se pasea.
Su corazòn grita con fuerza
y se desespera:
!
Teniendo su alma
como ùnico mapa,
con el cual guiar,
con el cual conducir,
ella parte nuevamente,
en busca de su casa.
Aquel sueño de un Creador
que la sueña labrando sueños,
cultivando sonrisas,
cicatrizando heridas en otros pechos.
Sin mirar hacia atràs,
ella dice !adios a su pasado!
Mientras una bandada de cuervos blancos
gorgojean:
!Buena suerte pequeña!.
En un espiral profundo
sube al cielo y despega,
para encontrar ese sueño,
en donde esta el Soñador
que la sueña.
"Yo tambièn la miro
sonrio en mi interior
sonrio profundamente
y le digo nuevamente:
"Buena suerte pequeña".
dispersas en el ombligo del universo,
guiada tan sólo por el anhelo
de encontrarse en su propio sueño.
Partìo hace mucho tiempo,
vestida con polvo de estrellas,
cabalgando sobre un cometa,
bajo muchas lunas negras,
dejando sonrisas estelas
entre asteroides y planetas.
Busca su alma indomita,
aquellos ojos clarividentes
que un tiempo no tiempo,
la soñaban presente:
Cabalgando sobre un cometa,
dejando sonrisas estelas,
entre asteroides y planetas.
dejando sonrisas estelas,
entre asteroides y planetas.
Su corazòn vaga,
se acurruca y abraza,
en la esperanza de volver a casa:
En aquel sueño,
de ojos clarividentes
de un Creador que la soñaba.
de ojos clarividentes
de un Creador que la soñaba.
En medio del vaivèn
del cometa que la lleva
le ha caìdo en la cabeza
una lluvia de estrellas.
Siente venir la dulzura
de atardeceres risueños
siente las olas del mar
batiendo contra su pecho.
Pero ha olvidado la sonrisa
de aquellos ojos traviesos,
tiene miedo y los confunde
ya no saben sin son negros.
Una làgrima bermeja
sobre sus labios se pasea.
Su corazòn grita con fuerza
y se desespera:
!
Continua tu viaje!
!No te detengas!
!Quizà en la tercera!.
!No te detengas!
!Quizà en la tercera!.
Teniendo su alma
como ùnico mapa,
con el cual guiar,
con el cual conducir,
ella parte nuevamente,
en busca de su casa.
Aquel sueño de un Creador
que la sueña labrando sueños,
cultivando sonrisas,
cicatrizando heridas en otros pechos.
Sin mirar hacia atràs,
ella dice !adios a su pasado!
Mientras una bandada de cuervos blancos
gorgojean:
!Buena suerte pequeña!.
En un espiral profundo
sube al cielo y despega,
para encontrar ese sueño,
en donde esta el Soñador
que la sueña.
"Yo tambièn la miro
sonrio en mi interior
sonrio profundamente
y le digo nuevamente:
"Buena suerte pequeña".