Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Empieza el desfile de arreglos florales sobre tu oficina, ya ví los primeros chocolates, los dulces, los corazones en todas formas tamaños y sabores, las llamadas, los mensajes, las invitaciones
otra vez soy mudo testigo de todo ello
al igual que el año pasado, igual que hace dos años
como siempre ha sido en tu vida
y no olvido mis malogrados regalos, las flores que no me quisiste aceptar, aquél arreglo que tuve que regalar a aquella pareja de estudiantes que sólo se regalaban besos en el jardín cercano a tu casa
y vuelve el espíritu del otro arreglo que quise darte en tu cumpleaños, y que terminó en manos de una desconocida
Yo creí que dolería menos, pero no, cada año duele y duele más te extraño las espinas de las rosas que lucirán en tus manos durante los próximos días, todas, se convertirán en espadas que fulminarán mi corazón otra vez; este será el tercer San Valentín, en el que contaré cada gota de rocío de los pétalos de todas tus rosas, para tener la dosis exacta que será el veneno perfecto que mañana me hará despertar muerto en vida
Debo reconocerlo odio este día, pero más odio a todo aquel que tiene la suerte de poder mandarte rosas, chocolates, regalitos y, arrancarte una sonrisa y provocarte suspirar no puedo dejar de pensar en el único arreglo que me aceptaste, y que por ser gigante no cupo en tu oficina
Sabes empiezo a odiar mi vida sin ti, ésta tan melancólica y que cada día pesa más y más creo que soy cómo aquélla águila vieja, que su plumaje la ahoga y le impide volar
Las calles inundadas de rojo corazón, destilando aroma de rosas, me lastiman, quisiera arrancar de mi calendario esta hojita, y omitir este día porque que no has querido volver a mí, porque sin ti, perdí la alegría y la mayor parte de mi vida indefinidamente, cada día del Amor, recordaré que no soy parte de tu desfile de rosas
Hoy estoy triste, como lo estuve en navidad, en año nuevo, en tu cumpleaños, en el mío hoy hace mes y medio que ante aquél árbol navideño conté tres navidades sin ti, ahora, tendré que sumar también un triste febrero
Yo no sé si el corazón me dé para un febrero más, pues hoy siento morirme otra vez Hoy, a punta de rosas, otra vez recordé que no soy parte de ti, que vivirás en medio de tanta rosa y que por eso no me podrás ver; pero que, aún así, te seguiré amando cada día más, y que también, seguiré teniendo la maldición de extrañarte a centímetros; que en silencio, seguiré viéndote recibir miles de rosas y sonreír por aquel que te las envió
Cuánto me gustaría regalarte una noche mágica otra vez, como las que pasamos furtivamente, en donde te hacía reír mucho y tú te acurrucabas en mi pecho y me abrazabas con fuerza, en donde no importaba nada, sólo tu y yo en donde nada nos separaba, ni siquiera una rosa como quisiera darte el regalo que te hiciera olvidar a los demás obsequios y que me vieras sólo a mí no sabes cuánto me gustaría estar en tu vida coleccionista de rosas
Yo creí que dolería menos, pero no, cada año duele y duele más te extraño las espinas de las rosas que lucirán en tus manos durante los próximos días, todas, se convertirán en espadas que fulminarán mi corazón otra vez; este será el tercer San Valentín, en el que contaré cada gota de rocío de los pétalos de todas tus rosas, para tener la dosis exacta que será el veneno perfecto que mañana me hará despertar muerto en vida
Debo reconocerlo odio este día, pero más odio a todo aquel que tiene la suerte de poder mandarte rosas, chocolates, regalitos y, arrancarte una sonrisa y provocarte suspirar no puedo dejar de pensar en el único arreglo que me aceptaste, y que por ser gigante no cupo en tu oficina
Sabes empiezo a odiar mi vida sin ti, ésta tan melancólica y que cada día pesa más y más creo que soy cómo aquélla águila vieja, que su plumaje la ahoga y le impide volar
Las calles inundadas de rojo corazón, destilando aroma de rosas, me lastiman, quisiera arrancar de mi calendario esta hojita, y omitir este día porque que no has querido volver a mí, porque sin ti, perdí la alegría y la mayor parte de mi vida indefinidamente, cada día del Amor, recordaré que no soy parte de tu desfile de rosas
Hoy estoy triste, como lo estuve en navidad, en año nuevo, en tu cumpleaños, en el mío hoy hace mes y medio que ante aquél árbol navideño conté tres navidades sin ti, ahora, tendré que sumar también un triste febrero
Yo no sé si el corazón me dé para un febrero más, pues hoy siento morirme otra vez Hoy, a punta de rosas, otra vez recordé que no soy parte de ti, que vivirás en medio de tanta rosa y que por eso no me podrás ver; pero que, aún así, te seguiré amando cada día más, y que también, seguiré teniendo la maldición de extrañarte a centímetros; que en silencio, seguiré viéndote recibir miles de rosas y sonreír por aquel que te las envió
Cuánto me gustaría regalarte una noche mágica otra vez, como las que pasamos furtivamente, en donde te hacía reír mucho y tú te acurrucabas en mi pecho y me abrazabas con fuerza, en donde no importaba nada, sólo tu y yo en donde nada nos separaba, ni siquiera una rosa como quisiera darte el regalo que te hiciera olvidar a los demás obsequios y que me vieras sólo a mí no sabes cuánto me gustaría estar en tu vida coleccionista de rosas