Lírico.
Exp..
Coletazos
El vicio es como un pez fuera del agua;
boquea en mi cemento
hecho de voluntad.
El vicio que se ahoga, pues no encuentra
humo que respirar,
ni alcohol hasta la ruina;
no encuentra la manera de meterse
de nuevo en su agua turbia
para hundirse
hasta el limo del fondo
como una tenca en charca de desidia.
El vicio se resiste;
se debate en salvajes coletazos
los fines de semana,
y va perdiendo fuerzas
sobre el cemento firme
de esta mi voluntad
determinada.
Al vicio se le acaban las cohartadas,
se le acaban los bares
los colegas
las madrugadas ciego por su charca
hacia ninguna parte.
El vicio se ha quedado ya sin tiempo,
y así es mucho más tiempo
el que la vida gana
sin su torpe bucear por las cloacas
de la desesperanza.
Asfíxiate ya, pez miserable,
que mi alma es como un gato
y tiene hambre
de comerte muy quieto sobre el firme
cemento armado de mi voluntad.
El vicio es como un pez fuera del agua;
boquea en mi cemento
hecho de voluntad.
El vicio que se ahoga, pues no encuentra
humo que respirar,
ni alcohol hasta la ruina;
no encuentra la manera de meterse
de nuevo en su agua turbia
para hundirse
hasta el limo del fondo
como una tenca en charca de desidia.
El vicio se resiste;
se debate en salvajes coletazos
los fines de semana,
y va perdiendo fuerzas
sobre el cemento firme
de esta mi voluntad
determinada.
Al vicio se le acaban las cohartadas,
se le acaban los bares
los colegas
las madrugadas ciego por su charca
hacia ninguna parte.
El vicio se ha quedado ya sin tiempo,
y así es mucho más tiempo
el que la vida gana
sin su torpe bucear por las cloacas
de la desesperanza.
Asfíxiate ya, pez miserable,
que mi alma es como un gato
y tiene hambre
de comerte muy quieto sobre el firme
cemento armado de mi voluntad.
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