Pétalos de coral
rebosan por el balcón,
un captus los vomita,
lo ilumina con su magia rosa.
La maceta parece
una colonia de mariposas.
Mis ojos todas las mañanas
agradecen su color
al llegar a la cocina,
y detrás de los cristales
descubrir el encanto de los nuevos capullos
que cada día se abren
como mi alegría se abre a ellos.
Es el placer
que flota en el alma,
delicado como el céfiro,
casi inapreciable,
haciendo que el tiempo
tenga menos aristas,
que se torne el ruido en ritmo,
que riele suave la luz en las horas,
que entre hasta lo mas intimo
por el todo el cuerpo,
sabiendo que es amor
lo que se ha puesto en marcha
por unas sencillas flores
de verano
que apenas hay que regarlas.
rebosan por el balcón,
un captus los vomita,
lo ilumina con su magia rosa.
La maceta parece
una colonia de mariposas.
Mis ojos todas las mañanas
agradecen su color
al llegar a la cocina,
y detrás de los cristales
descubrir el encanto de los nuevos capullos
que cada día se abren
como mi alegría se abre a ellos.
Es el placer
que flota en el alma,
delicado como el céfiro,
casi inapreciable,
haciendo que el tiempo
tenga menos aristas,
que se torne el ruido en ritmo,
que riele suave la luz en las horas,
que entre hasta lo mas intimo
por el todo el cuerpo,
sabiendo que es amor
lo que se ha puesto en marcha
por unas sencillas flores
de verano
que apenas hay que regarlas.
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