Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Se acallan las angustias
en medio de esta paz;
líquido consuelo que se infiltra
hasta el último poro de la piel;
sensaciones diversas,
un frío zalamero que se escurre por los valles,
o la tibia evocación de la caricia
embebida en un beso interminable.
Un haz luminoso espeta
la acogedora inmensidad,
hiende en canal el pecho
y le sutura al alma las heridas
que no restañan...
aunque el corazón lo quiera.
Allega la vida al cielo
y me incita a paladear las memorias,
en un horizonte que clama lejos a mi espalda.
¡Que dicha sentir los dedos suaves de un recuerdo!
Buenaventura en su piel que se estremece
por un amor en el que existo…
¡Porque de nuevo vivo en tu añoranza!
Como casi siempre...
Como debe ser.
en medio de esta paz;
líquido consuelo que se infiltra
hasta el último poro de la piel;
sensaciones diversas,
un frío zalamero que se escurre por los valles,
o la tibia evocación de la caricia
embebida en un beso interminable.
Un haz luminoso espeta
la acogedora inmensidad,
hiende en canal el pecho
y le sutura al alma las heridas
que no restañan...
aunque el corazón lo quiera.
Allega la vida al cielo
y me incita a paladear las memorias,
en un horizonte que clama lejos a mi espalda.
¡Que dicha sentir los dedos suaves de un recuerdo!
Buenaventura en su piel que se estremece
por un amor en el que existo…
¡Porque de nuevo vivo en tu añoranza!
Como casi siempre...
Como debe ser.
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