ropittella
Poeta veterana en el Portal
Será nuestra vejez acompañada,
las arrugas, las canas compartidas,
la experiencia en la mirada
por las muchas travesuras
de cachorro en las salidas.
Habrá silbidos más cortos y tenues
almohadones en ambas cinturas.
Más espacio, menos muebles,
pero siempre la mismas mixturas
de los vicios que nos amigaron
paseando para esconderlos:
tú, tu hueso, y yo, mis cigarros...
Alguno se irá más pronto
-solitario hacia su cielo-
y el otro esperará con calma
el paso que dará a su tiempo.
Y si elegir se pudiera,
que fueras tú pediría,
para cuidarte hasta la verdadera
morada de tu valía.
Merece gloria el amigo
que fue fiel toda la vida.
Mientras tanto disfrutemos
la gracia de dos ancianos:
un humano y un buen perro
que se quieren como hermanos.
las arrugas, las canas compartidas,
la experiencia en la mirada
por las muchas travesuras
de cachorro en las salidas.
Habrá silbidos más cortos y tenues
almohadones en ambas cinturas.
Más espacio, menos muebles,
pero siempre la mismas mixturas
de los vicios que nos amigaron
paseando para esconderlos:
tú, tu hueso, y yo, mis cigarros...
Alguno se irá más pronto
-solitario hacia su cielo-
y el otro esperará con calma
el paso que dará a su tiempo.
Y si elegir se pudiera,
que fueras tú pediría,
para cuidarte hasta la verdadera
morada de tu valía.
Merece gloria el amigo
que fue fiel toda la vida.
Mientras tanto disfrutemos
la gracia de dos ancianos:
un humano y un buen perro
que se quieren como hermanos.
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