Arthi
Poeta recién llegado
He aquí mi llanto. El llanto de a quien no le queda más. Llanto desesperado. He aquí las letras que, aun cuando hacen evidente mi estado, significan nada para ti.
He aquí la más tangible prueba de la soledad del hombre que te ha dejado ir. Mi soledad.
He aquí, entre tus preciosas manos, las páginas de un corazón destrozado.
Ésta noche, a la luz de la luna, bello astro que más de una vez ha sido testigo de mi agonía, he tocado mi herida y aspirado un ínfimo halo de valor, de orígenes desconocidos aún para mí. Ésta noche, he decidido hacerle una última petición a la vida: que vuelvas. Por lo que más quieras. Porque te necesito. Date cuenta de ello.
No tengo más que ofrecer, mas que la fiel promesa de que daré lo mejor de mí, lo único que le quede a este ente casi inexistente.
Vuelve. Y permite te sienta mía. Permíteme disfrutar tu melódica voz. Permíteme amarte Sueño. Pesadilla será mi despertar, pero por ahora y última vez, sueño. Y te he visto. Sí, te vi. Y en sueños te adoré. Allí estabas. Perfecta, hermosa, agraciada En el confín del universo, donde no hay más que silencio y oscuridad atrapante, te amé, como nunca, como siempre sublime encuentro, tan nítido, tan mágico, tan ilusorio.
Porque tú no estás aquí. Y no lo estarás. Ingenuo he sido, al creer que con letras podría hacerte volver. Volver y demostrarte que no he dejado de adorarte. Permítelo. Permíteme amarte, como ayer, como hoy, como siempre, como nunca Como la primera vez.
He aquí la más tangible prueba de la soledad del hombre que te ha dejado ir. Mi soledad.
He aquí, entre tus preciosas manos, las páginas de un corazón destrozado.
Ésta noche, a la luz de la luna, bello astro que más de una vez ha sido testigo de mi agonía, he tocado mi herida y aspirado un ínfimo halo de valor, de orígenes desconocidos aún para mí. Ésta noche, he decidido hacerle una última petición a la vida: que vuelvas. Por lo que más quieras. Porque te necesito. Date cuenta de ello.
No tengo más que ofrecer, mas que la fiel promesa de que daré lo mejor de mí, lo único que le quede a este ente casi inexistente.
Vuelve. Y permite te sienta mía. Permíteme disfrutar tu melódica voz. Permíteme amarte Sueño. Pesadilla será mi despertar, pero por ahora y última vez, sueño. Y te he visto. Sí, te vi. Y en sueños te adoré. Allí estabas. Perfecta, hermosa, agraciada En el confín del universo, donde no hay más que silencio y oscuridad atrapante, te amé, como nunca, como siempre sublime encuentro, tan nítido, tan mágico, tan ilusorio.
Porque tú no estás aquí. Y no lo estarás. Ingenuo he sido, al creer que con letras podría hacerte volver. Volver y demostrarte que no he dejado de adorarte. Permítelo. Permíteme amarte, como ayer, como hoy, como siempre, como nunca Como la primera vez.