Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ni Luz ni Redención ni buen Camino,
ni toque angelical ni verbo grato,
ni mágico esplendor en alegato
salvándote imperial de tu asesino.
Ni pecho que abrazar en desatino,
ni paz donde entregarse en arrebato,
ni beso que refleje lo insensato
que puede ser un beso mortecino.
A veces llega tan oscurecida
la mano donde apuestas tu ganancia
que tienes que empeñarte de por vida…
Ni tiempo dando brillo a la distancia,
ni dicha por la gracia recibida:
te mueres sin la mínima elegancia.
ni toque angelical ni verbo grato,
ni mágico esplendor en alegato
salvándote imperial de tu asesino.
Ni pecho que abrazar en desatino,
ni paz donde entregarse en arrebato,
ni beso que refleje lo insensato
que puede ser un beso mortecino.
A veces llega tan oscurecida
la mano donde apuestas tu ganancia
que tienes que empeñarte de por vida…
Ni tiempo dando brillo a la distancia,
ni dicha por la gracia recibida:
te mueres sin la mínima elegancia.