Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Pienso olvidarte,
como se olvida un sueño a medias,
esas cosas que se escapan al despertar
y solo dejan un rastro de niebla.
Te voy a ir soltando de a poco,
como quien deja caer una hoja seca
sin pensar en el árbol de donde vino.
Olvidarte será fácil,
me digo cada día,
como quien repite una mentira
hasta que suena a verdad.
Voy a borrar tu risa de mi piel,
deshacer los pasos que dimos juntos,
y cada vez que piense en ti
me distraeré con cualquier cosa:
el tráfico, el café frío, la lista del súper.
Voy a olvidarte,
como se olvida el sabor de un viejo café,
amargo y tibio, que ya no sirve de nada,
ni siquiera para despertar.
Pienso olvidarte sin prisa,
como quien se despoja de un abrigo
que ya no necesita.
Pero también sé
que olvidar no es borrar,
que tu sombra seguirá rondando,
inquieta, en las esquinas del alma,
y aunque te jure que ya no estás,
te quedarás, como esas canciones
que uno no quiere recordar,
pero siguen sonando,
insistentes, en el fondo de todo.
como se olvida un sueño a medias,
esas cosas que se escapan al despertar
y solo dejan un rastro de niebla.
Te voy a ir soltando de a poco,
como quien deja caer una hoja seca
sin pensar en el árbol de donde vino.
Olvidarte será fácil,
me digo cada día,
como quien repite una mentira
hasta que suena a verdad.
Voy a borrar tu risa de mi piel,
deshacer los pasos que dimos juntos,
y cada vez que piense en ti
me distraeré con cualquier cosa:
el tráfico, el café frío, la lista del súper.
Voy a olvidarte,
como se olvida el sabor de un viejo café,
amargo y tibio, que ya no sirve de nada,
ni siquiera para despertar.
Pienso olvidarte sin prisa,
como quien se despoja de un abrigo
que ya no necesita.
Pero también sé
que olvidar no es borrar,
que tu sombra seguirá rondando,
inquieta, en las esquinas del alma,
y aunque te jure que ya no estás,
te quedarás, como esas canciones
que uno no quiere recordar,
pero siguen sonando,
insistentes, en el fondo de todo.
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