ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nube ante tus ojos cuando abiertos
y cuando los bajas, en casi todos los recuerdos
ora en danza, ora en fuga...
Niebla cerrada en el camino del pensar,
cabello cinerea, ni una brasa queda...
Los movimientos imprecisos no te llevan,
al tiempo no vas, sólo lo esperas.
Hoy me detuve a observarte quedamente
mientras exagerabas acometiendo
un simple algo puntual intrascendente
Fue hoy después de haberte visto tantas veces
sin mirarte, como siempre, como siempre...
Y hallé la energía de aquel reto merecido
y aquella acotación no necesaria,
el criterio equivocado y el acierto,
intuí mil historas no contadas,
las verdades,las mentiras, las mitades...
La paciencia interminable sin premiar
y la impaciencia de visita ocasional.
Respeté cierta maldad adormecida
por arrugas de la piel y de la mente,
la ternura guardada bajo unas hojas mustias
pero fresca como entonces, como siempre...
¡Tantas cosas hay en mi de aquellas cosas!
¡Cuánto me dijiste allí en ese momento!
al hilvanar palabras y orientarlas
en narración algo puntual intrascendente,
pero como si fuera la madre de las causas,
como siempre, como siempre...
y cuando los bajas, en casi todos los recuerdos
ora en danza, ora en fuga...
Niebla cerrada en el camino del pensar,
cabello cinerea, ni una brasa queda...
Los movimientos imprecisos no te llevan,
al tiempo no vas, sólo lo esperas.
Hoy me detuve a observarte quedamente
mientras exagerabas acometiendo
un simple algo puntual intrascendente
Fue hoy después de haberte visto tantas veces
sin mirarte, como siempre, como siempre...
Y hallé la energía de aquel reto merecido
y aquella acotación no necesaria,
el criterio equivocado y el acierto,
intuí mil historas no contadas,
las verdades,las mentiras, las mitades...
La paciencia interminable sin premiar
y la impaciencia de visita ocasional.
Respeté cierta maldad adormecida
por arrugas de la piel y de la mente,
la ternura guardada bajo unas hojas mustias
pero fresca como entonces, como siempre...
¡Tantas cosas hay en mi de aquellas cosas!
¡Cuánto me dijiste allí en ese momento!
al hilvanar palabras y orientarlas
en narración algo puntual intrascendente,
pero como si fuera la madre de las causas,
como siempre, como siempre...
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