Ziler
Poeta recién llegado
Hoy las ofrendas se las hago a un falso deísmo, pues creo en una entidad mundana acepta mis poemas como parte de mi deuda hedonista, pagando con letras mi dolor falaz.
Algunas veces pienso que todo es una falacia tediosa que determina mi arte como un desgarro paleolítico, dado que tu ausencia quedó marcada en la piedra de mi corazón.
Apenas un antaño recuerdo retumba en mis sueños que discierne con tu etéreo cuerpo deshilado, aunque decoro mi faceta de escritor que llega a un culmen siniestro donde solo me sigue una siniestra diatriba.
Todavía siento la dicotomía de tu partida, la cual cada día se pinta con una belleza desolada; a pesar de ello, con una pose altiva, reto al fanatismo ciego de tus ojos y le prometo que no será la mortaja de mi final y que, después que el tiempo dictamine mi desdén evidente, te olvidaré con mi complejo patetismo.
Algunas veces pienso que todo es una falacia tediosa que determina mi arte como un desgarro paleolítico, dado que tu ausencia quedó marcada en la piedra de mi corazón.
Apenas un antaño recuerdo retumba en mis sueños que discierne con tu etéreo cuerpo deshilado, aunque decoro mi faceta de escritor que llega a un culmen siniestro donde solo me sigue una siniestra diatriba.
Todavía siento la dicotomía de tu partida, la cual cada día se pinta con una belleza desolada; a pesar de ello, con una pose altiva, reto al fanatismo ciego de tus ojos y le prometo que no será la mortaja de mi final y que, después que el tiempo dictamine mi desdén evidente, te olvidaré con mi complejo patetismo.