G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Trae la rosa una espina
que profundo se nos clava.
Todo amor abre una herida,
y hasta el verso se desangra.
¡Ay, niña! ¿cómo se olvida?
¿Qué remedio cura y sana?
¿Cuándo llegarán los días
en que ya no sienta nada?
Con dolor llegué a una vida
cuya urgencia me gritaba.
Con dolor, la bienvenida;
con dolor, lo que restaba.
¡Ay, niña! ¿cómo se olvida?
¿Qué remedio cura y sana?
¿Cuándo llegarán los días
en que ya no sienta nada?
Trae la rosa una espina
que profundo se nos clava.
Todo amor deja una herida;
y el poeta, su palabra.
G.S.A