Gabriel Lincango Palacios
La lectura engrandece al ser humano.....
Te marchas y al engaño sucumbo malherido,
desesperados gritos entronizan mi muerte
esta noche irradiante por este amor prohibido,
me acosa este tormento al no poder tenerte.
Esta intriga en amarte solo en sueños me mata,
despierto en soledad sin tu arrullo de miel.
Exalta el corazón al no verte, ¡Que ingrata!
desiste mi esperanza, por intentar ser fiel.
Aquella era de antaño perdida en agua hallé,
tristezas y lamentos brotaban mar tus ojos;
al baile de hojarasca desde el balcón te hablé,
noté la perspicaz, mirada en tus enojos.
Tu mirada sutil funge en mí la pasión,
un destino falaz me ensaya al infortunio;
el deseo en tu cuerpo vuelve a mí la traición,
Celestina vendrás, por las tardes de junio.
desesperados gritos entronizan mi muerte
esta noche irradiante por este amor prohibido,
me acosa este tormento al no poder tenerte.
Esta intriga en amarte solo en sueños me mata,
despierto en soledad sin tu arrullo de miel.
Exalta el corazón al no verte, ¡Que ingrata!
desiste mi esperanza, por intentar ser fiel.
Aquella era de antaño perdida en agua hallé,
tristezas y lamentos brotaban mar tus ojos;
al baile de hojarasca desde el balcón te hablé,
noté la perspicaz, mirada en tus enojos.
Tu mirada sutil funge en mí la pasión,
un destino falaz me ensaya al infortunio;
el deseo en tu cuerpo vuelve a mí la traición,
Celestina vendrás, por las tardes de junio.
Última edición: