Teo Moran
Poeta fiel al portal
En el reverso del alma, en su llaga,
dibujo los estertores del recuerdo
con la calidad efímera de mi pincel.
Esbozo los minutos de la ausencia
con la mina antagonista y delgada
con la que quise escribir su nombre,
pero sin saber el porqué del amor,
de su enjundia, garabateo líneas
al dictado de unos besos suaves
y de la delicada sombra de la ilusión;
pinto su rostro con colores febriles
y con la argamasa formo su corazón
junto al universo curvado de su piel.
-¡Pero hay momentos en que la luz
se difumina en los salmos del río
intentando alcanzar las olas del mar!
Como el compás del latido se sumerge
en el boceto de sus aguas cristalinas,
y como una pompa en total abandono
estalla anodina en el lienzo del coral,
debe ser que en ese instante el amor
cae sin destino como una gota fría
en las tonalidades de mi triste cuadro,
porque hay días que la dibujo en secreto
en lo más íntimo y profundo del lienzo
con los latidos más vibrantes del amor,
y me siento débil al ver su rostro bello
aflorar en las tonalidades del recuerdo,
veo como el color del amor imborrable,
en el tapiz, puede detener el tiempo,
tomar con el pincel el barniz del alma
y esbozar el contorno de unos besos.
En el reverso del alma, en su llaga,
el pincel de la memoria apenas dibuja
las líneas borrosas de un bello amor,
tal vez el esbozo dulce de su recuerdo,
cuando el tapiz aún en blanco espera
con la mina antagonista y delgada
con la que quise escribir su nombre,
las líneas sangrantes de mi corazón.
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