hidalgocondenado
Poeta recién llegado
Con el verso velero que se fue
me crece otra voz como una ganzúa:
no midan lazos en mis arterias
ni busquen duendes por mis calles.
Yo tengo en la cama un silencio
de una alcantarilla y de una catedral
-que están amándose
o mezclándose como dos en uno-.
.
Tosa el circo con sus buitres y mis perros:
aquí hay una voz que escribe,
otras voces que amo
y otra voz en el silencio
y todas ellas juntas son la patria
de donde se fue el velero verso,
otra noche tremenda del silencio.
.
Me miran con desdén los prometidos
como si yo fuera este.
Yo pinto sus nombres y luego olvido
¿Por qué, muchacha, darías tu estanco por mi?
.
En mis establos mi caballo relincha
y pinta de colores nuevos el olivo.
¡Pelead, ardientes prometidos, esta garganta
perseguida y exigua!
.
Este caballo relincha y baila promesas silentes
-silencios en monedas, silencios conjugados
y otras cosas de mis vientos-.
.
Esta tinta no es mía pero nada es mi tinta
y lo dicen mis manos, sus miradas,
y los reflejos que aparecen donde mi voz espía.
.
¡Pelead, ardientes prometidos, esta garganta
perseguida y exigua!
.
hidalgocondenado
me crece otra voz como una ganzúa:
no midan lazos en mis arterias
ni busquen duendes por mis calles.
Yo tengo en la cama un silencio
de una alcantarilla y de una catedral
-que están amándose
o mezclándose como dos en uno-.
.
Tosa el circo con sus buitres y mis perros:
aquí hay una voz que escribe,
otras voces que amo
y otra voz en el silencio
y todas ellas juntas son la patria
de donde se fue el velero verso,
otra noche tremenda del silencio.
.
Me miran con desdén los prometidos
como si yo fuera este.
Yo pinto sus nombres y luego olvido
¿Por qué, muchacha, darías tu estanco por mi?
.
En mis establos mi caballo relincha
y pinta de colores nuevos el olivo.
¡Pelead, ardientes prometidos, esta garganta
perseguida y exigua!
.
Este caballo relincha y baila promesas silentes
-silencios en monedas, silencios conjugados
y otras cosas de mis vientos-.
.
Esta tinta no es mía pero nada es mi tinta
y lo dicen mis manos, sus miradas,
y los reflejos que aparecen donde mi voz espía.
.
¡Pelead, ardientes prometidos, esta garganta
perseguida y exigua!
.
hidalgocondenado