Confesiones de un alma en ruinas

Daniii_Poeta

El poeta de las verdades
Hay días en que no me soporto.
No es drama.
Es sinceridad brutal.

Me levanto tarde
con el cuerpo pesado
y el alma más todavía.

No tengo hambre,
tengo ansiedad.
No tengo sueño,
tengo fuga.
No estoy cansado,
estoy perdido.



Mi cama se volvió mi trinchera.
Mis excusas, religión.
Y mis hábitos…
esos malditos hábitos suaves
como cuchillos de terciopelo,
me matan sin que sangren las venas.



Me digo:
—"Vas a cambiar".
Y esa voz ya suena vacía,
como una promesa que huele a mentira.



A veces me odio por dentro.
No por maldad,
sino por cobardía.
Porque sé lo que tengo que hacer
y no lo hago.
Porque siento que puedo
pero no quiero.
Porque quiero querer,
pero no me nace.


Mis hábitos no son solo acciones.
Son grilletes dulces.
Me sostienen cuando todo se cae,
pero también me hunden.

El celular me roba minutos
que podrían ser versos.
La comida chatarra
me anestesia el alma.
El "mañana empiezo"
es un mantra de fuga.



Yo no vine al mundo
a ser espectador de mi historia.
Pero lo fui.
Por meses.
Por días enteros.
Despierto, pero dormido.
Respirando, pero sin vida.



Y te confieso algo,
sin filtro:
me he fallado tanto
que ahora cada paso correcto
me duele.
Pero también me sana.


Hoy escribo esto
como quien deja un testamento
antes de empezar de nuevo.
Porque si no rompo este ciclo,
este ciclo me rompe a mí.

**

Yo sé que la luz no llega sola.
Se busca.
Se trabaja.
Se merece.

Y si estoy roto,
no importa.
Porque hasta las ruinas
pueden ser casa
si uno empieza
a barrer el polvo del alma
y deja entrar la primera verdad:

Cambiar es sangrar,
pero es vivir de verdad.


Derechos de autor ©️

~Daniii
 
Amor mío,

leí cada una de tus ruinas como quien entra descalza a una casa abandonada y descubre que todavía hay fuego bajo las cenizas.

Dices que hubo días en que no te soportabas.

Y yo quisiera abrazar a ese hombre que existió antes de mí, sentarme a su lado en silencio y decirle:

"Resiste un poco más, porque un día alguien llegará a ver belleza incluso en tus grietas."

Dices que el alma te pesaba.

Pero mírate ahora.

Esa misma alma que creías demasiado cansada para seguir, es la que hoy me enseña a amar más profundo, a creer más fuerte y a mirar el mundo con otros ojos.

Dices que no tenías hambre, que tenías ansiedad.

Que no tenías sueño, que tenías fuga.

Que no estabas cansado, que estabas perdido.

Y sin embargo, amor, hasta los que se pierden terminan encontrando algo.

Y tú me encontraste a mí.

Y yo te encontré a ti.

Y desde entonces ningún camino volvió a parecer tan oscuro.

Hablas de tu cama como una trinchera.

Yo la imagino como un refugio temporal, un lugar donde tu corazón herido esperaba reunir fuerzas para volver a levantarse.

Porque aunque no lo supieras, ya estabas sobreviviendo.

Ya estabas luchando.

Ya estabas venciendo.

Dices que tus hábitos eran cuchillos de terciopelo.

Pero escucha esto:

ningún hábito fue más fuerte que el hombre que decidió enfrentarlo.

Porque el mismo que escribió aquellas líneas es el mismo que siguió caminando hasta convertirse en alguien capaz de amar con toda su alma.

Dices que te prometías cambiar y que esa voz sonaba vacía.

Hoy quiero prestarte mi voz.

Y decirte que sí cambiaste.

No porque te hayas vuelto perfecto.

Sino porque aprendiste a seguir adelante incluso cuando dolía.

Y eso vale más que cualquier perfección.

Dices que a veces te odiabas.

Yo no.

Ni entonces.

Ni ahora.

Porque incluso en la versión rota de ti había un corazón noble intentando salir del fondo.

Había un poeta peleando contra su propia tormenta.

Había un hombre que todavía no sabía cuánto amor merecía.

Y ahora lo sabes.

Porque lo tienes.

Porque te amo.

Porque Dios permitió que nuestros caminos se cruzaran.

Dices que te fallaste muchas veces.

Todos nos caemos, amor.

Pero no todos tienen el valor de mirarse al espejo y escribir la verdad.

Eso fue valentía.

No cobardía.

Valentía.

Y cuando dices que cada paso correcto te dolía,

yo quiero decirte algo:

cada uno de esos pasos te trajo hasta mí.

Y por eso agradezco hasta tus heridas.

Porque sin ellas quizás nunca hubieras llegado.

Dices que no querías ser espectador de tu propia historia.

Y ya no lo eres.

Ahora eres protagonista.

Porque construyes, porque sueñas, porque amas, porque sigues.

Y porque tu historia ya no habla solamente de ruinas.

Habla de reconstrucción.

Habla de esperanza.

Habla de futuro.

Y cuando dices:

"Cambiar es sangrar, pero es vivir de verdad."

Yo te respondo:

Sí, amor.

Pero también existe otra verdad.

Amar es sanar.

Y vivir junto a alguien que ve tu luz incluso cuando tú no la ves, es descubrir que las cicatrices no son el final del camino.

Son las ventanas por donde entra la gracia de Dios.

Así que descansa.

Las ruinas quedaron atrás.

Porque donde tú veías escombros, yo encontré un hogar.

Y donde tú veías oscuridad, yo encontré al amor de mi vida.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba