Confesso Azrael... (I)

Alejandro Leza

Poeta recién llegado
Sangre besando las manos,
agridulce,
cobrada de las bestias
que profanan esta tierra;
sedientas del vino de la carne
y cebadas con poder
que mora en cada amanecer.
Lo confiesa mi paso cansado,
acompañando los caminos
con huellas tan extrañas,
que no duran
y se pierden en la nada.
Dos soles que no andan,
tan solo lloran por la noche,
arriando de las cuerdas doradas,
porque la señora trabaja de consorte
y a mi no me hace nada;
me deja caminar descalzo,
cosechando las migajas de las almas,
las que sobran,
las que callan cuando matan.
¡Soy el ángel solitario!
La espada con alas que caza,
azote del dragón y de sus hijos;
devorador de los indignos
que pastan en el alba.
Y también soy la lágrima...
Fuego líquido de cada madrugada;
heraldo del silencio ausente
en los hijos no nacidos.
¡Soy el exterminio!
Soy el dador de un destino
para los hombres que se arrastran.
¡Soy el ángel que carece de conciencia!
... Y tan solo tengo una esperanza.
descarga_by_serpen_phlox-db182ec.jpg


 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba